martes, 16 de diciembre de 2014

Día Mundial de la Radio 2015

La Unesco propone “La juventud y la radio” como lema

Me agrada no ser el único que reflexiona en torno al futuro de la radio y su necesaria, e imprescindible –diría yo- búsqueda de continuidad en los jóvenes. La UNESCO propone preocuparse de este aspecto de cara a la próxima celebración del ‘Día Mundial de la Radio’, que celebraremos el 13 de febrero de 2015. Para ello ya ha iniciado una fuerte campaña de sensibilización ante todo tipo de estamentos culturales, en centenares de países, algunos con escenarios radicalmente diferentes al nuestro, como en África, por ejemplo, donde la radio adquiere un valor pedagógico y educativo que ha superado en el primer mundo.



La UNESCO propone que el tema de este año sea: "La juventud y la radio" y considera la circunstancia una gran oportunidad para planificar un evento o actividad centrada en los jóvenes”. A ellos, a los jóvenes, les corresponderá en el futuro asumir las responsabilidades que hoy lideramos sus padres. Entre ellas, el seguimiento o el consumo de radio, el medio de comunicación más mimético con la sociedad en la que vivirán y que hoy está cambiando de canal, atravesando el Rubicón analógico para encontrarse, e hiperdesarrollarse, con su versión digital.

A la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, le mueve su proverbial apoyo a los jóvenes, a través de la cultura y la educación, y si en ese ‘paquete’ incluye a la radio, me parece un auténtico espaldarazo al medio, como reconocimiento a su extraordinaria potencialidad para no solo informar y entretener, sino también para formar. Antes citaba el caso de África, que nos parece tan lejano en lo cultural y, sobre todo, en lo educativo, pero que representa tantas esperanzas en miles de jóvenes que aprenden cada día a través de receptores de onda media, que aquí desdeñamos.

En África, la radio significa progreso y futuro para
 los niños (y adultos) que aprovechan su formación
El 13 de febrero de 2015 puede constituir una auténtica oportunidad para extender las bondades de la radio entre nuestros jóvenes. Para ello, la UNESCO, a través de un documento publicado en varios idiomas, propone 15 IDEAS PARA CELEBRARLO. Quince ideas con un nexo en común: la relación de la radio con los jóvenes y viceversa.

La UNESCO propone, entre otras cosas, organizar una jornada de ‘puertas abiertas’ de las cadenas de radio, y de pequeñas emisoras, para los más jóvenes, a fin de que conozcan de primera mano cómo es, y cómo funciona, una estación radiofónica. E incluso va más allá, cuando invita a producir un programa de radio “por jóvenes, para jóvenes”. Esto sería fantástico, y por la experiencia que tengo, enormemente instructivo, no solo para ellos, sino también para los mayores, porque escucharemos reflexiones que nuestros hijos no nos cuentan, que silencian en virtud del llamado ‘virus de la adolescencia’.

Si algo necesitan nuestros jóvenes hoy en día es motivación. Pocas cosas les atraen, aparte de su propio universo, que está plagado de máquinas de todo tipo y cada vez a edades más tempranas, lo que en algunos casos asusta. Pongo en tela de juicio hasta los planes de estudios y las metodologías que siguen los centros educativos. Los estudiantes no tienen que ir motivados de casa. Tienen que recibir señales que les infundan interés. Y la radio, estoy absolutamente convencido de ello, tiene la madera suficiente como para no sólo impresionarles, sino también conquistarles.

Otro taller de radio, esta vez
desarrollado en Burjassot (Valencia)
La UNESCO, que sabe lo que se dice, invita también en su documento a poner en marcha talleres de radio dirigidos a los más jóvenes: “organice que el personal más joven se encargue de llevar a cabo estos talleres para garantizar que los participantes queden inspirados e interesados” –mantiene-. Me consta que algunos colegios desarrollan iniciativas como ésta en la que los jóvenes, aparte de introducirse en el lenguaje radiofónico y verse involucrados realmente en este medio de comunicación que tanto consumen sus padres, y ellos mismos por extensión, también desarrollan sus habilidades de comunicación, condición en muchos casos anquilosada, cuando no frenada por la timidez o la vergüenza.

Todos son ventajas para ellos. Ésta es la mejor conclusión en torno a las bondades de relacionar juventud con radio. El medio, además, logra también atraer a los jóvenes, cautivar su interés, y sentar unas bases sólidas de cara a su continuidad como oyentes ya de adultos. La labor pedagógica, y de apostolado, de los padres con respecto a la radio –fundamental- se complementa eficazmente con estas actividades.

La UNESCO orienta en torno a los posibles temas de conversación que podemos poner en marcha a la hora de provocar el debate entre nuestros jóvenes en torno a la radio. Así, la relación me parece muy ajustada. Estos son algunos ejemplos:

Estudio de radio del parque infantil Micrópolix, una
de las actividades más demandadas por los
 más jóvenes, apadrinada por la Cadena SER
El futuro de la radio, los desafíos y oportunidades que presentan las nuevas tecnologías, especialmente teniendo en cuenta la rapidez en que los jóvenes los han adoptado.

– Cómo mejorar la participación de los jóvenes en el sector de la radio.

– Radio para la juventud: programas enfocados a los jóvenes.

La eliminación de los estereotipos y prejuicios en contra de los jóvenes en el retrato de informaciones sobre ellos.

El vínculo entre el acceso de los jóvenes a la información por el medio de la radio y el desarrollo sostenible de las comunidades.  

No hace mucho alguien me hizo ver que los programas de radio resultan bastante endogámicos, de manera que solo los entienden los que siguen o forman parte de ese universo. Por tanto, los que permanecen fuera de él, quedan marginados para entender el contexto. Los jóvenes forman parte, a menudo, de un mundo ajeno al nuestro, al que no le prestamos la atención que requiere.

Taller de radio infantil organizado por
"La Casa Encendida' en Madrid,
para producir radioteatro
Esta experiencia, estoy convencido, puede resultar enormemente gratificante, además de educativa y, como comentaba antes, divertida. La radio es un medio cálido, que se adapta como un guante a cada uno de nosotros. Si somos capaces de inocularles a nuestros jóvenes el apego por la palabra, envuelta en el marco de la radio, conseguiremos algo mucho más importante que un oyente: conseguiremos una persona responsable, socialmente sensible, curiosa y ávida de aprender.

Invito a que cada uno a su nivel, si cree realmente que la radio puede aportar algo de interés a sus hijos, ejerza de enviado especial de la UNESCO para que, bajo su paraguas del Día Mundial de la Radio, que celebraremos, el próximo 13 de febrero de 2015, promueva estas actividades en los centros educativos de sus hijos. Ellos, los primeros, se lo agradecerán porque volverán a adquirir conocimientos con la misma metodología con la que llegaron al colegio: aprender divirtiéndose. No entiendo por qué se desecha tan pronto… 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Entrevista a Eladio Gutiérrez Montes (y II)

“Con la radio online las grandes cadenas han aumentado mucho sus costes de difusión”

Eladio Gutiérrez en su despacho de RTVE digital,
su última etapa profesional en esta Corporación
Continúa…

-Mientras la DAB fracasaba, la radio online la ha adelantado ‘tres pueblos’, pero todavía le falta no sólo la monetización, sino también, y creo que en primer lugar, la movilidad, precisamente. ¿Cómo ves esta carrera?

-Es claro que la radio online ha avanzado mucho. Esa modalidad de radio digital tiene un camino resuelto y es que el transporte está abierto ya.

-Pero queda mucho por hacer respecto de la recepción en movilidad. Hasta los grandes radiodifusores cuentan ya con miles de oyentes en online de sus emisiones analógicas…

-Pero, fíjate Gorka, no deja de ser una contradicción, al tiempo que un derroche inasumible por las cadenas radiofónicas que un escuchante nacional, “sintonice” su programa favorito en el ordenador del trabajo, pudiendo transportarse esos contenidos por “aire”. Y eso supone que la cadena de radio, está pagando céntimos de euros por cada “oyente” online nacional, al tiempo que mantiene su red terrestre de difusión.

-Su costosa red terrestre de difusión, permíteme, Eladio, sobre todo la red de onda media… Empiezo a intuir quiénes son los beneficiarios de esos ‘céntimos de euro’ de los que hablas…

-…está claro: los operadores de telecomunicaciones, que cobran por cada uno de los oyentes digitales. Además, tampoco se han encontrado fórmulas de monetización para los podcast. Así que las radios están ofertando sus contenidos on-line y off-line, con unos costes de operación notables. Con la radio por internet las grandes cadenas han aumentado mucho sus costes de difusión.

-Cambio de tercio: cuando escuchas a alguien que va a montar una radio online –el último caso ‘sonado’ el de José Antonio Abellán, Radio 4G- ¿qué pensamiento te viene a la cabeza?

-Que es un “loco” (adjetivo cariñoso) de la radio y quiere explorar nuevas fórmulas de comunicación radiofónica ante la imposibilidad de hacerlo por el sistema tradicional de solicitar/adquirir frecuencias de emisión. Hace un guiño a la tecnología 4G y debiera estar financiado por los operadores de telecomunicaciones, porque está “vendiendo” la marca de la nueva tecnología (es una broma) que ha propiciado el desalojo de una parte de la banda tradicional de TV -la llamada banda de 800MHz de UHF-. Pero volviendo a la radio online, es claro que esa tecnología permite acceder a los escuchantes de modo más barato, pero también es verdad que, como tú mismo decías, la monetización de esa modalidad está por descubrirse. Supongo que esa apuesta, si le funciona, le podrá permitir el salto hacia atrás para difundir sus contenidos en FM

-No vas nada desorientado, porque ya ha empezado a emitir por una respetable red de emisoras de FM por todo el país. ¿No tienes claro entonces por dónde podría ir el proceso de digitalización terrestre de la radio?

-Me temo que no. Ojalá lo supiera para evitar pérdidas económicas tan importantes como las que hemos tenido, por ejemplo, por establecer una red de DAB que ahora se ha reducido al veinte por ciento de Madrid y Barcelona, y que nadie escucha. Veamos el DVB-Lite y la radio online si avanzan más decididamente.

-¿Cómo ves la radio que se hace hoy día en España? El mismo Abellán me dijo que es la misma que se hacía hace 20 años, que no ha evolucionado. ¿Tiene que evolucionar, si todo funciona razonablemente bien? ¿Por qué debería hacerlo?

-Yo creo que sí ha evolucionado, poco pero algo. Desde luego no ha habido una revolución en los tipos de programas pero si escuchamos algunos programas de la década de los ochenta nos “cantan”. No sé bien qué es, pero nos suenan viejos. La forma de hablar, la realización, etc., han variado.

-Pero eso, permíteme, no es tanto mérito de la radio, cuanto de la propia evolución de la sociedad, reflejada en este medio, que ha cambiado sus modos de hablar, y su cultura colectiva…

-Pero, por otro lado, Gorka, recuerdo una frase de un maestro de la radio, Tomas Martin Blanco, directivo de la SER durante tres décadas (60 a 80), que creo que decía algo así como “no quiero un buen programa, sino un programa que sea una costumbre”. El éxito de la radio está en acostumbrar a los oyentes a ciertos programas, sin “revoluciones” pero con leves cambios que no rompen la línea invisible que une al creador con sus seguidores. ¿O es que los programas de Luis del Olmo (‘Protagonistas’, ‘De Costa a Costa’, etc) o de Iñaki Gabilondo no cambiaron poco a poco a lo largo de las decenas de años que se mantuvieron en antena?

Eladio Gutiérrez con Rogelio de la Fuente,
Presidente y Director General
de la empresa AEQ
-La radio online camina hacia la especialización, contenido que aquí nos llama la atención, pero que en otros países, como los EE.UU., por ejemplo, es mucho más que común. ¿Las audiencias también se van a atomizar?

-¡Sin duda! Ya se produjo en su momento con el paso de la OM a la FM. Ahora bien, los programas generalistas son los que más audiencia absorben y, por ende, acumulan más ingresos. Sin ellos, la radio no tendría la importancia social, como medio de comunicación, que tiene. Está claro que se atomizan las audiencias pero los que se mantienen en la escucha activa de las emisoras generalistas, son los más deseados por los políticos, por los anunciantes, etc.  Y me frenaba un poco al recordar también la influencia en los jóvenes con programas especializados. Así que me rectifico un poco a mí mismo. Hay sitio para todos

-¿Escuchas radio online? ¿Te puedo preguntar cuáles te llaman la atención –si es que alguna logra despertar tu curiosidad?

-Pues la verdad es que no. En  muy contadas ocasiones he descargado podcast pero no sigo ninguna emisora online. Lo siento pero debe ser la edad…..jajaja.

martes, 9 de diciembre de 2014

Entrevista a Eladio Gutiérrez Montes (I)

“El futuro de la radio será IP. Ya no creo en el DAB”

Eladio Gutiérrez Montes es un profesional de larga, y fructífera, trayectoria, que ha dedicado toda su vida a la radio. Dispone de una doble formación, que le habilita, para abordar el análisis, tanto del fondo como de la forma de este medio. Es periodista (por la Complutense de Madrid) y es ingeniero de telecomunicaciones (por la Politécnica de Madrid). Su vida, desde que ingresó en RTVE por oposición en 1974, ha discurrido por diferentes responsabilidades en esa casa: Director de la Red de Emisoras, director de Emisiones y Producción y Director Técnico (en dos períodos diferentes). Tras un paréntesis en RTVE, en que puso en marcha la empresa Net Radio Medialatina, que nació de la compra de todos los postes emisores a Unión Radio, regresó a RTVE para ocuparse de RTVE Digital. Sin duda es una de las voces más autorizadas, y personalmente por las que yo siento debilidad siempre que le escucho, a la hora de chequear lo que ocurre con la Radio y, sobre todo, lo que puede ocurrir con ella.

Eladio Gutiérrez, es uno de los actores
de la radio en España con más autoridad
-La radio, Eladio, goza de una ‘mala salud de hierro’ en España, en todos los sentidos: en audiencia, en ingresos publicitarios (no ha sufrido tanto como la prensa o la televisión) y en relevancia social (éste es un país ‘de radio’). Pero sin embargo, parece que nos encontramos en una encrucijada de difícil predicción en torno a su futuro. De entrada me recuerda un poco al escenario del paso de la OM a la FM, trasladado a la radio analógica frente a la radio online. En el camino, quedó atrás la experiencia española, pionera en Europa y luego fracasada, de la radio DAB (Digital Audio Broadcasting). ¿Cómo ves, de entrada, el futuro tecnológico de la radio en España, y a nivel global?

-Coincido contigo en que la Radio “goza de una mala salud de hierro”. Estamos oyendo desde hace muchos años previsiones agoreras sobre el futuro de la radio que, por suerte, no se cumplen. Respecto a la tecnología, hemos creído que era imprescindible el cambio tecnológico, apostando por el DAB (RNE hizo la primera experiencia en España, dentro de un seminario en la UIMP en Santander), por el DRM (Digital Radio Mondiale), etc., pero está claro que ninguna de las dos tecnologías ha sido aceptada por el mercado.

-Pero tú sigues defendiendo el proceso de digitalización terrestre.

-¡Claro! Sigo pensando que es preciso  avanzar en la digitalización de la cadena de transmisión/recepción, pero no sé cuál va a ser el modelo triunfador. Esperemos que, tras la crisis, se pueda replantear una nueva tecnología.

-Me decía Javier Sánchez (RNE), a quien conoces, que “Replicar el escenario analógico en el mundo IP móvil, es matar moscas a cañonazos”. ¿Tu opinión sobre este asunto?

Eladio Gutiérrez participando en unos cursos
 de verano de la Universidad Complutense de Madrid,
 junto al periodista Antonio San José
-Pues no tengo tan claro que eso no sea lo que suceda. Y no porque el análisis de Javier sea incorrecto, sino porque las fuerzas que mueven en esa dirección son muy poderosas. No podemos olvidar que tras la apuesta de la banda ancha móvil, están los operadores de telecomunicaciones que precisan encontrar contenidos que justifiquen sus enormes inversiones en redes. Hay que llenar esos nuevos canales con contenidos, básicamente de video, pero también de audio; pero, eso sí, un audio de calidad como músicas, programas de radio, etc.

-¿Tu impresión?

-Me da la impresión de que el futuro será IP, en todo caso.  

-¿Dónde quedó en España la DAB, hoy ya DAB+, y cómo ves el futuro de la digitalización terrestre de la radio?

-El DAB llegó demasiado pronto, con un sistema de codificación de fuente poco eficiente a lo que se unió una planificación europea muy defectuosa. La potencia recomendada para los transmisores tuvo que ser aumentada, multiplicada casi por diez, para conseguir coberturas razonables. Y, además, las bandas de frecuencias asignadas en algunos países europeos, como por ejemplo Francia, fueron claramente un error.

-Entonces, ¿das por amortizado el DAB, e incluso el DAB+?

-Me da la impresión de que el tiempo de acceso al mercado, el “time to market” del DAB se ha cerrado. No, ya no creo en el DAB ni en el DAB+.

-¿Y si nos miramos en el espejo americano, Eladio?

-Pues tampoco a los EE.UU. les ha ido mejor con el modelo Iboc (In Band-On Channel) que está olvidado. Sigo pensando que hace falta una tecnología  digital completa.

-Pero ¿qué nos queda? ¿Por dónde pueden ir los tiros?

-Yo apuesto por explorar la emisión de contenidos de audio conjuntamente con la TV en el estándar DVB-T2 lite.

-¿Qué es, una evolución de la TDT, el DVB-T?

-¡Exacto! Uno de los principales problemas para implantar una nueva tecnología es la creación/instalación de una nueva red de difusión en la nueva tecnología. Y eso es muy caro. Pensar en replicar la cobertura actual de una cadena nacional de radio, como paso previo para que se adquieran los correspondientes nuevos receptores es inasumible por los operadores privados y por RTVE/RNE. Si, por el contrario, al instalar los transmisores de DVB-T2 que ofrecerán una cobertura superior al 98%, y se demuestra que esa red puede difundir contenidos de audio capaces de penetrar como ahora lo hace la FM, veremos que los cambios en los receptores no serán tan difíciles. Ahora bien, lo primero es probar que se puede hacer esta difusión sin afectar a los otros contenidos principales del DVB-T2

-O sea, ¿que la radio, tecnológicamente hablando, sería en el futuro una dependiente de la televisión? ¿La TDT es más importante de lo que podríamos pensar?

-Más o menos… Te cuento. En la actualidad la escucha de los contenidos de radio a través de la TDT (DVB-T) es pequeña, pero existe. Yo mismo he dejado de comprar pilas para el receptor de la cocina y, sin embargo, todas las mañanas escucho la radio a través del televisor. Y no soy el único de mis amigos.

-¿Y qué supone el paso del estándar DVB-T al DVB-T2 Lite?

-Algo fundamental, la movilidad. Si el estándar DVB-T exige una recepción estable y no móvil, el DVB-T2 puede ofrecer recepción en movilidad, con diferentes contenidos. Así que probemos si ello satisface las condiciones de recepción similares a las que hoy tiene la FM y, a comprar equipos que permitan esa modalidad.

-¿Qué tecnología tendríamos que aplicar a los smartphones para poder recibir las emisiones, de TV o de radio, a través de DVB-T2?

-Ahora mismo hay unos pequeños “dongles” que se adhieren a los Smartphones (mediante el puerto USB) para sintonizar las emisiones tanto de TV como de radio. Y acaban de lanzarlos en Asia. Veremos cuándo llegan a Europa… 


DVB-T2 Lite: una nueva ventana de oportunidad para los servicios en movilidad

Con la aparición en escena este verano del perfil Lite de la norma DVB-T2 (ETSI EN 302 755) el panorama de la televisión en movilidad puede cambiar. Especialmente para aquellos países que hayan adoptado el estándar DVB-T2.

En el Plan Técnico Nacional Español de la TDT (RD 944/2005) ya se hablaba de la televisión en movilidad a través de DVB-H (ETSI EN 302 304). No obstante en España estas emisiones nunca llegaron más allá de algunos proyectos piloto aislados. Otros países con emisiones estables las abandonaron a lo largo del año pasado.

La causa del fracaso quizás haya que buscarla en la parte comercial. ¿Interesaba a una compañía telefónica subvencionar un terminal DVB-H para dejar de ingresar por el consumo de datos que ocasionaba ver la televisión a través de las incipientes redes 3G? ¿Era rentable para los broadcasters asumir el despliegue de un múltiplex DVB-H compartido entre todos ellos cuando los receptores no estaban disponibles en el mercado? En definitiva, muchas incógnitas para un modelo de negocio que fue sustituido por el streaming a través de las redes 3G.

Con la aparición en escena este verano del perfil Lite de la norma DVB-T2 (ETSI EN 302 755) las cosas pueden cambiar. Especialmente para aquellos países que hayan adoptado el estándar DVB-T2. 
Vicente Pla, Broadcast Project Manager especialista en televisión digital




 Continúa...

jueves, 4 de diciembre de 2014

A la radio se llega como al buen vino

La autora de este texto, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca, Chelo Sánchez Serrano, invitada habitual, y por derecho, en esta bitácora, reflexiona en torno a lo que la radio debe hacer, de cara al futuro, para subsistir, e interesar a las nuevas generaciones. La docente parte de un estudio realizado por un grupo de estudiantes que debe hacernos reflexionar, muy seriamente, sobre lo que los adultos no somos capaces de ver cuando analizamos la radio generalista que se sirve hoy día en el dial. Algunas afirmaciones profundizan en la endogamia del medio y sus oyentes habituales, que constituye en ocasiones un coto cerrado de comprensión para quienes se acercan esporádicamente a ella, atraídos no se sabe por qué razones. 

Chelo Sánchez Serrano
Hace ya unos cuantos años Javier González Ferrari, periodista de largo recorrido en la radio y actual Presidente ejecutivo de Atresmedia Radio, me hizo una reflexión sobre la radio y su consumo a la que siempre vuelvo cuando me topo con la cruda realidad de que los jóvenes no escuchan, en términos generales, la radio. Ferrari utilizó entonces una comparación relacionada con el mundo del vino, tan de moda en la actualidad: piensa en qué hacías tú cuando eras muy joven y con pocas posibilidades económicas,  ¿qué bebías?, cerveza, vino barato, sangría… y según vas haciéndote mayor y con posibilidades,  vas conociendo, descartas y eliges, prefieres tomarte un buen Ribera del Duero a tres vinos peleones, porque ya sabes mejor lo que quieres… Con la radio pasa lo mismo: a la radio generalista se llega como se llega a muchas otras cosas de la vida, por evolución, por madurez, por descarte y por elección. Y esta es la idea a la que, como digo, vuelvo siempre que me atasco en la idea negativa de que la radio no va a tener futuro si no espabila.

El futuro de la radio no
se va a jugar en las ondas
Y lo cierto es que a la radio se acaba llegando, bien por madurez, por funcionalidad, por cambios en los ciclos e intereses vitales, porque viajas mucho en coche, porque te gusta el deporte, porque eres insomne, por una impactante campaña de marketing del medio (¿la verán nuestros ojos?) o porque alguien de referencia para ti te prescribe un contenido radiofónico en las redes sociales… Se acaba llegando, pero no llegan, o no llegamos, todos. Y es importante que la industria y los estudiosos del medio nos sigamos haciendo la pregunta de por qué más personas, especialmente los más jóvenes, no eligen la radio hoy, cuando la radio ya no se tiene que escuchar necesariamente como antes. Ahora existen múltiples maneras: a través de los receptores tradicionales y también a través de los nuevos sistemas de difusión radiofónica, a través de la TDT, del ordenador, de las tabletas, de la telefonía móvil, etc. La radio, la que se sigue haciendo para su canal tradicional y la que se hace nueva para la red, se escucha y consume donde quieres, cuando puedes y cómo quieres.

¿La radio es como el buen vino: te acercas
a ella cuando sabes apreciar lo bueno?
En este nuevo escenario de consumo de radio a través de múltiples canales, nos topamos con algunos datos que avalan esa idea que me trasladaba Javier González Ferrari de que la radio es “cosa de edad”. Según datos publicados recientemente por IAB,  el 71 por ciento de los oyentes de radio online en España tienen entre 25 y 54 años y según se refleja en la última oleada del EGM (mayo 2014), en la amplia franja de edad entre los 20 y los 64 años el porcentaje de oyentes de radio diaria se sitúa en el 60% (entre el 64 y el 59,6%), el más alto. Bien es cierto que de ese porcentaje una parte muy grande de oyentes lo serán de la radio temática o lo serán de manera compartida.

El curso pasado sometí a la radio generalista a un análisis de los alumnos de 2º de Periodismo de la Universidad Pontificia. Para ello escuchaban todos los días la radio –algo que no hacen habitualmente- en un reto que denominamos: radiodiaria; y además tenían que escuchar todas las cadenas (SER, RNE, COPE y OCR) y programación de los distintos tramos horarios. Entre los principales lugares comunes a los que llegaban ellos y llegué yo a través de ellos estaban los siguientes:
  • Es una radio muy repetitiva
  • No hay variedad de programas, ni de temas, ni oferta alternativa
  • Los programas matinales son excesivamente largos y a veces lentos
  • Si no eres oyente habitual, no sabes qué escuchar: te pierdes en la marea de la linealidad
  • En muchos programas hablan para ellos: sobre lo que ellos saben, de lo que ellos entienden y de lo que son sus temas de conversación comunes, mientras las conversaciones de los ciudadanos a veces van por otros derroteros
  • El deporte los fines de semana sí era una dieta habitual de los chicos, fundamentalmente, desde pequeños. Muchos gracias a sus padres y otros solo por su afición al fútbol
  • El importante papel pedagógico de muchos padres y madres que han hecho que sus hijos, hoy universitarios, conozcan y valoren la radio porque su sonido ha formado parte de su día a día en casa: “Mi madre se levantaba con la radio y se acostaba con ella
  • La importancia de la prescripción a través de las redes sociales: escuchan entrevistas, secciones o incluso programas sueltos porque alguien de su entorno los comparte en una red social o grupo privado.
  • La radio a la carta es más fácil de seguir para los jóvenes: autoselección
  • El coche sigue siendo el lugar de consumo de radio de forma tradicional: ahí no se puede hacer otra cosa y la compañía de la radio es fundamental
  • La radio generalista se cree algo propio de personas adultas y por eso se hace para gente mayor (y por profesionales de más edad): ¿Está la imagen de marca bien definida?
Y por último saqué una conclusión que vengo acumulando desde hace casi tantos años como imparto clases en una facultad de Periodismo: que acercarse a la radio, conocerla y aprender sobre ella les hace escucharla y valorarla de otra manera. Y esto me lleva a una idea que igual tiene mucho que ver con el razonamiento de Ferrari que contaba al principio y con eso que todo el mundo dice que es importante trabajar para que las personas descubramos a veces el mundo a nuestro alrededor: la curiosidad y el gusto por. Por el teatro, por la naturaleza, por la música, por lo manual, por el arte, por las cosas bien hechas, etc… y por la radio. Sí porque para que alguien elija un Ribera de Duero, antes alguien ha tenido que dárselo a probar y explicarle sus características. Y si la persona no es un sumiller, que pocos lo somos, su decisión de volver a beberlo dependerá básicamente de dos factores: haberlo conocido y que le haya dejado buen sabor de boca.

La radio generalista tiene hoy en internet y en las redes sociales unos aliados extraordinarios para dar a conocer sus características y para ir dejando poso, buen sabor de boca. Para ello me atrevo a apuntar dos acciones estratégicas importantes e imprescindibles de cara al futuro a corto-medio plazo: 
  • Crear contenidos específicos para su difusión y viralización a través de la red, por ejemplo, buenos reportajes o series de impacto como la famosa serie americana "Serial"
  • Y apostar por la diferenciación.

Si el periodismo de corta y pega ha muerto según escribía recientemente Miguel Angel Bastenier (nunca debería haber vivido y sobrevivido tanto tiempo, dicho sea de paso), la programación de la radio generalista española debe dejar también de ser una programación por imitación y arriesgar en forma y en fondo. ¿Se imaginan aquí un "This American Life" producido por la radio pública española y difundido a través del extraordinario portal de RTVE y con posibilidad de difusión en diferentes radios locales, comunitarias o autonómicas? Estas dos acciones me parecen fundamentales, como también que la industria radiofónica y los operadores independientes entiendan que por encima de cada una de sus marcas está la marca Radio y aquel “lo ha dicho la radio” que se decía antes, que igual en el futuro será “lo ha dicho tal podcast”, solo se consigue siendo una piña. ¡Vamos, como las denominaciones de origen!

Chelo Sánchez Serrano
Profesora de Radio
Facultad de Comunicación
Universidad Pontificia de Salamanca

Otros artículos de Chelo Sánchez Serrano:

martes, 2 de diciembre de 2014

La margarita de Carlos

No hace falta más que teclear en Google “Carlos Herrera” y “Cope” para que surjan a borbotones comentarios en torno al posible trasvase Onda Cero-Cope del periodista almeriense. Todos los confidenciales se lanzan al ruedo para intentar torear este toro, con sus mejores argumentos, algunos muy originales. Seguro que más de uno de ellos Carlos lo lee sonriendo, intentando imaginar de dónde han sacado esos cuentos que airean con tanto convencimiento como poco crédito.

Una de las imágenes obtenidas durante su tiempo
en Cope, junto al malogrado Antonio Herrero
La cadena de los obispos quiere recuperar al ‘príncipe de las ondas’, el presentador de las mañanas en Onda Cero, que un buen día de junio de 1995 decidió abandonar la Cope, para marcharse a su Andalucía del alma. Recuerdo aquellas mañanas partidas, de 6:00 a 10:00 horas el desaparecido Antonio Herrero, procedente de Antena 3 Radio y de 10:00 a 12:00 horas ‘el Herrera’, que cada día comenzaba su tramo saludando a sus oyentes con un recurrente: “son las 10 y Antonio Herrero”, en alusión al retraso con que le obligaba a empezar su vecino de arriba en Cope. Hace ya muchos años que Carlos Herrera no se calla ni debajo del agua cuando ve algo que no le gusta, sea quien sea y sea donde sea. Y hace bien. Porque puede.

Es curioso. Ya entonces, la Cope trabajaba con la mañana partida en dos: Herrero y Herrera, cuando Luis del Olmo lideraba las mañanas de la radio española desde Onda Cero e Iñaki Gabilondo (SER) luchaba por superar al ponferradino, hito que se produjo, precisamente, en la tercera oleada del EGM de este 1995. El almeriense hizo una buena labor en la cadena de los obispos y su relación con éstos siempre fue buena. Pero aquella Cope no es la de hoy en día. Han transcurrido muchos años y no solo han cambiado las circunstancias, sino también los oyentes y el propio Herrera.

Uno de los momentos más divertidos de Carlos Herrera
junto a Pablo Motos en "El Hormiguero"
La nueva Cope necesita un revulsivo definitivo. Aquél que le permita dar el salto contundente al segundo puesto en audiencia de la radio española, romper el monopolio del liderazgo a todas horas de la cadena de Prisa (puede conseguirlo en breve con el deporte) y, por qué no, batir a la omnipotente Cadena SER. De paso, amortizaría las ingentes inversiones en la contratación del equipo de deportes, con Paco González a la cabeza, y el alquiler de las emisoras al Grupo Vocento.  Y si hay alguien, en el mercado, capaz de lograr esa proeza ése es Carlos Herrera, el único de los grandes comunicadores de la radio española que pertenece a la misma casta de del Olmo y Gabilondo y está aún en activo.

Por eso los obispos, a pesar de que no tienen unas cuentas muy saneadas (que se lo digan a sus sufridos trabajadores) le van a ofrecer al periodista almeriense muchos ceros en la cuenta corriente. El Confidencial Digital habla, sin rodeos, de seis millones de euros. Eso es casi el cielo, o se le parece. ¿Seis millones que salen de dónde? Los trabajadores de Cope tienen miedo de que la ambiciosa política de fichajes termine por arruinar la cadena o, cuando menos, expulsarles del templo.

Un más joven Herrera en sus tiempos
de Canal Sur Radio
No hace mucho, ante una copa y un té (el mío) en Sevilla, Carlos me confesó (y no era una exclusiva) que “los 61 años no me pillarán madrugando”. Y le creo. No lo dice de boquilla, porque su filosofía de la vida, muy cercana al grito de guerra de los hedonistas, “carpe diem”, le hace ver las cosas con una claridad notoria: la vida está para disfrutarla, no para trabajarla.

Javier González Ferrari, el presidente ejecutivo de Atresmedia Radio, confirmó personalmente, en la sede de la radio comercial española, la AERC, que la Cope había intentado fichar a Herrera para la Temporada 2014-2015, “pero Carlos rechazó la oferta –dijo, tajante-. Esto ocurría el 15 de julio de este año. Dos meses después, el propio Herrera visitaba la sede de la Cope en la madrileña calle Alfonso XII y volvían a saltar las alarmas.

Pero Carlos no podía abandonar Onda Cero porque su contrato le obligaba a permanecer unido a la cadena de Atresmedia durante la Temporada 2014-2015. Y así se lo recordaron: Silvio González (mano derecha de Eugenio Galdón en la SER de los noventa) y José Manuel Lara, capo di tutti capi de Atresmedia. La Cope no quiso insistir porque con Paco González, y la SER, ya tuvo suficientes visitas a los tribunales y no quería repetir el paseíllo. Así, el contrato de Carlos expira en el verano de 2015 y está claro que el almeriense se está dejando querer. Y hace bien. No es la primera vez que vive una situación similar en la que dos postores se lo rifan y no dejan de pujar por él.

¿Qué va a ocurrir? Existen razones poderosas para cualquiera de las dos opciones. De entrada, la comodidad en la que vive en Onda Cero es proverbial.  Vive a escasos metros de la emisora de Sevilla y baja de su casa en chándal. Un miniejército de fieles le prepara el programa y él disfruta aderezándolo con la ‘esencia Herrera’, tan poderosa y vital, tan contagiosa como escribí en este mismo blog. Pero es cierto que se ha quejado airadamente de algunas cosas, aparentes descoordinaciones, que se repiten con cierta frecuencia, entre Onda Cero y La Sexta, empresas pertenecientes al mismo grupo de comunicación. A Carlos le cuesta entender cómo un grupo de comunicación basa su modelo de negocio en la incongruencia ideológica, que es lo mismo que decir que en la variedad ideológica. Mientras que Prisa tiene una posición ideológica clara de centro-izquierda (ahora, por la presión de los poderes económicos, ciertamente descafeinada), Atresmedia alberga dentro de su estructura el diario La Razón, Antena 3, Onda Cero y La Sexta.

Junto al gran Luis del Olmo,
a quien sustituyó.
 
Desde un punto de vista puramente empresarial, el planteamiento es impecable: por qué renunciar a un abanico ideológico que va de la derecha a la izquierda y del que me puedo beneficiar. Algunos trabajan cerrando puertas, como Prisa o Cope, pero Atresmedia aspira a aglutinar un amplio espectro ideológico. Y a sacar buen rédito de él. Y parece que funciona. Pero lo que no entiende Carlos, por ejemplo, es que los chicos de “El Intermedio” de Wyoming, se mofen de su ex, Mariló Montero, un día sí, y otro también. La verdad es que materia prima de chanza no falta, pero de ahí a emponzoñar más las cosas, cuando ha habido peticiones de reconducir las críticas, media un buen trecho. Carlos sigue a gusto en Onda Cero, donde Javier González Ferrari le cuida como a un rey, pero no tanto en Atresmedia, sobre todo después del vehemente recordatorio que le hicieron los jefes de la vigencia del contrato que le unía a Onda Cero en 2014-2015.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que las relaciones con el grupo no atraviesan por un buen momento: el CEO de Atresmedia, Silvio González, ha viajado hace poco a Sevilla para hablar con él y exigirle que tiene que tomar una decisión y deshojar la margarita con tiempo suficiente como para que Atresmedia Radio plantee una alternativa sólida a la presumible vacante de Herrera. En bambalinas esperan Carlos Alsina o Juan  Ramón Lucas. Un matiz: el que ha viajado a Sevilla ha sido Silvio González y no Herrera a Madrid. ¿Quién manda en esta historia?

Carlos en directo, en Onda Cero, disfrutando
de la radio (Fotografía delafuente)
Por otra parte, Carlos Herrera se plantará al final de la temporada 2015-2016 con 60 años y empezará a remolonear con su decisión de no prolongar innecesariamente su esfuerzo madrugador y el ritmo de vida que lleva, cercano al misticismo, pese a que él se considera más canario que búho, y eso que reside en la embaucadora Sevilla que tiene tantos placeres mundanos y nocturnos que ofrecerle. ¿Su entrada en Cope le obligaría a firmar por tres temporadas al frente de ‘La Mañana’? ¡Qué mínimo que consolidar un proyecto de esta envergadura y trascendencia en 2018! De todos es sabido que en radio los tiempos se miden de manera más relajada y requieren más paciencia. Dudo que Carlos esté por la labor, sobre todo cuando tiene tan claras las ideas y hasta el compromiso personal de cambiar de ritmo de vida cuando el reloj del cuerpo decida parar y tomar otra senda.

La única razón que podría decidir la balanza de Carlos hacia la oferta de Cope, aparte del dinero, lógicamente, es su prurito profesional de concluir su carrera ‘en alto’, batiendo el liderazgo de la SER y proclamándose el ‘Número 1’ de la radio española. Para mí, ahora mismo, ya lo es. No necesito de ningún EGM para confirmarlo. Ni él necesita, a estas alturas de su trayectoria, demostrar nada a nadie. Por eso dudo también de que acepte encabezar un proyecto de esa naturaleza en el que todos en Cope van a escudriñar hasta el último oyente de sus encuestas con tal de batir al enemigo. La tensión en la que viviría –con la consultora detrás de la chepa- terminaría por cansarle. Carlos ya conoce esa casa y sabe cómo se las gastan los obispos.

Alineación de Onda Cero Radio
Es cierto que la Cope podría darle esa coherencia ideológica en la que tal vez se sentiría más cómodo, sin exabruptos ni vaivenes interesados. Pero el salto ideológico de Onda Cero a Cope se me antoja, en algunos aspectos, bastante radical. Es cierto que, con la llegada del Papa Francisco al Vaticano, y de Carlos Osorio al Arzobispado de Madrid, es previsible que la Cope se impregne también de estos nuevos aires aperturistas de la iglesia de Roma. Pero la imagen que conserva la Cadena de Ondas Populares Españolas es la que es, y eso que la llegada de los Paco González, Pepe Domingo Castaño, Ángel Expósito, Javi Nieves o Goyo González está rehabilitando la sede de Alfonso XII más que una buena mano de pintura.

Y ¿qué pasará con el experimento de ‘La Mañana’, precisamente, de ese audaz iconoclasta de Expósito? Supongo que, si Carlos dice que sí, a los obispos no les temblará la mano a la hora de firmar su rescisión, pero –estoy convencido- sería una oportunidad perdida, porque esa ‘Mañana’ de Expósito necesita de un mayor recorrido para consolidarse. Una temporada (3 oleadas de EGM) no es suficiente como para demostrar la valía –y creo que aquí hay talento- de un proyecto tan valiente como éste.

Una de sus grandes creaciones: reunir a un grupo de
oyentes que le siguen con absoluta fidelidad
En definitiva, Carlos debe optar por seguir viviendo tranquilo, a su aire, con un programa y una audiencia consolidados, con alguna que otra sorpresa desagradable surgida en el seno de su propio Grupo, o regresar de nuevo a la que fue su casa (también lo fue la SER, y también lo fue RNE, no lo olvidemos y algunas más...) para encabezar su ‘proyecto definitivo’: llevarse a sus oyentes de Onda Cero con él, hazaña que antes consiguieron García o del Olmo, y él mismo, y ganar tantos nuevos adeptos como para superar a la competencia. Si no lograra la hazaña en el tiempo marcado para ello (y bordearíamos el final que él mismo se ha marcado para desaparecer a otros escenarios más cómodos…) constituiría un fracaso. ¿Está dispuesto Carlos Herrera a encabezar una ‘cruzada radiofónica’ por el liderazgo de Cope? ¿Y a fracasar? La alternativa también, es cierto, tiene visos de 'último gran reto'. Mientras, sigue deshojándose la margarita…

viernes, 28 de noviembre de 2014

La radio online, radio generacional

Los jóvenes que en 1993 tenían dieciocho años, hoy están al borde de la cuarentena. Entonces eran oyentes de “Los 40 principales” y se acercaron tímidamente a la Cadena SER a través del deporte de “Carrusel Deportivo”, entonces con Paco –“Paquito”- González a la cabeza, y aquel “El Larguero”, que despuntaba, fresco y vigoroso, con un José Ramón de la Morena que desbancaría poco después, en 1995, a José María García, el ‘Rey de las Ondas’. La SER estaba fuerte, pero había recibido un duro mazazo con la incursión de una Antena 3 Radio que demostró que la radio de Prisa no era imbatible.

El primero, de pie, José María García, perdió
su liderazgo por José Ramón de la Morena
 
Como he contado en las entradas anteriores, la Cadena SER, a comienzos de los 90, reorientó y reforzó su presencia en la banda de frecuencia modulada, tras la fusión (o más bien absorción) con la cadena del Conde de Godó. Ya disponía de algunas emisoras en FM que correspondían con nuevas concesiones, pero las grandes capitales solo contaban con potentes y costosos postes emisores de onda media, que languidecían de oyentes, atraídos éstos por la banda de frecuencia modulada y su variada oferta, que cuadruplicaba a la OM y sonaba tan bien. Todas las OM perdían oyentes, pero el caso de Radio Barcelona era el más llamativo y sangrante, y urgente de resolver.

Aquel movimiento nacido a partir de 1993, con las “Doses”, que luego se transformaron en las nuevas FM de las emisoras de la SER, que gozaban del privilegio de apellidarse como las ciudades a las que servían (Radio Valladolid, Radio Murcia, Radio Sevilla, etc.) resultó proverbial. Sin él, a buen seguro, la cadena radiofónica de Prisa no se situaría, hoy, a las puertas de 2015, en el liderazgo de la radio española.

Una visión forzada por la realidad, adelantada en el escenario catalán (barcelonés para más detalle), surgida en un contexto favorable como fue la absorción de las emisoras de Antena 3 Radio, favoreció la toma de decisión más inteligente que podía adoptar la SER de cara a su futuro. A esto se sumó una también inteligente política de alianzas con pequeños empresarios locales de radio, que se sumaron a la SER, a través de las fórmulas jurídicas de la ‘emisora asociada’ o ‘emisora afiliada’ (mayor o menor grado de vinculación) que lideró mi siempre admirado Sergio González Otal, responsable de la expansión.

Sergio González Otal, director de
Expansión de la SER durante décadas,
la hizo muy grande y poderosa
Los colores de la SER atraían tanto que emisoras locales, situadas ideológicamente en la acera contraria a la de Gran Vía 32, prefirieron traicionar sus postulados para arrimarse a la cadena de Prisa.  Por eso, la labor desarrollada desde la dirección de expansión, que aunaba intereses tan variopintos, merecía mi admiración. Pero es que, no puede obviarse, que la SER era la SER, y que su proyecto intelectual aglutinaba miles de almas, convencidas y orgullosas de su pertenencia a esta casa que, ante todo, ideologías al margen, era RADIO. Por eso, me ha dolido especialmente, que Iñaki Gabilondo, uno de mis maestros, reconozca ante “El Extrarradio”, que ese sentimiento de casta se ha perdido con la crisis. Qué noticia más triste y desde luego menos sorprendente.

Si la expansión de la SER se movía en esas coordenadas a principios de los 90, con la irrupción de las ‘Doses’ y lo que supusieron, no hay que olvidar que entre los objetivos prioritarios establecidos estaba el de atraer oyentes de la banda de FM, ahora que jugaban en la misma liga. Y ocurrió así. La SER logró rejuvenecer, sobre todo gracias al deporte y, en menor medida, a la creatividad y al desparpajo de Javier Sardá en ‘La Ventana, el perfil de sus oyentes, cosa que ansiaban también la Cope y sobre todo RNE, pero no consiguieron.

¡Cuánto han cambiado las cosas! A las puertas del siglo XXI, tanto RNE como la SER disfrutarían apagando una gran parte de sus postes de Onda Media (¡no todos!) para ahorrarse gastos ante la enorme subida del ‘precio del oyente OM’. RNE ya comenzó la carrera cargándose Radio Exterior de España en Onda Corta, aunque su nuevo presidente, como hemos visto, ha confirmado la marcha atrás. La cadena radiofónica de Prisa también está intentando deshacerse de algunas emisoras deficitarias, vendiéndoselas ‘al enemigo’, y entre ellas, en el catálogo, se incluyen algunas de OM, pero los compradores, que no son tontos, saben del gasto que suponen y lo poco que aportan hoy en día, si no se acomete la urgente e imprescindible digitalización (DRM) que las resucitará algún día... pero hoy por hoy…

Paco González y Pepe Domingo Castaño, aquí en su
última etapa en la SER, rejuvenecieron el perfil del
oyente y atrajeron a jóvenes a la radio generalista.
Es un gran activo que siguen explotando en Cope
La carrera de expansión de la radio española, a estas alturas, y hablamos no ya del corto plazo, sino del medio y del largo, ya no se juega en analógico, sino en digital. El proceso que se sigue con la radio online sí es un proceso irreversible. Basta mirar a nuestro alrededor para darse cuenta, sin necesidad de profundos estudios sociológicos, de que la radio online es una radio de marcado signo generacional. Los jóvenes de hoy en día, y no hablo de los de espíritu joven, entre los que puedo incluirme, sino de los cronológicamente jóvenes de verdad, de los nativos de internet, no saben qué es un transistor a pilas. No entienden cómo podíamos perder el tiempo zapeando por la banda de FM en busca de nuestra emisora, cuando a través del ordenador, o del Smartphone, se puede acceder directamente a ella con solo un clic. No hace mucho me contaron que en una Facultad de Comunicación española, de prestigio, se encargó un trabajo a los estudiantes que consistía en navegar por la banda de FM e ir identificando las emisoras y sus diales. Y los alumnos plantearon cuestiones tan peregrinas como que dónde se compraban los receptores o “cómo se hacía eso”.

Esta nueva generación, si accede a la radio, lo hará a través del entorno digital. Insisto, si accede a la radio. Yo confío en que lo haga, siquiera porque los que somos amantes convencidos de las bondades de la radio como medio hemos tratado de inculcar a nuestros hijos el mismo amor por ella. Y, como nosotros, en aquellos momentos en que eran oyentes cautivos (principalmente en los viajes largos en coche) disfrutaron de las historias que les contaron en la radio, e imaginaron y sonrieron, y se informaron, con ella.

Las consolas rivalizan con los smartphones, que ya
ofrecen las mismas prestaciones que aquéllas. ¿Dónde
quedará aquí la radio? El smartphone la incluye. 
Pero, lo preocupante, es que la sienten lejana. Incluso antigua. Ciertamente, puedo coincidir en la elección de este último adjetivo, si atendemos a la evolución que ha seguido el medio en los últimos veinte o veinticinco años en España. El resultado, siendo objetivos, es descorazonador. Se sigue haciendo la misma radio que en 1988 u 89, básicamente. No voy a insistir en una cuestión que ya he analizado, y comentado, en otros post, pero que ha llegado a forjar una imagen negativa del medio ante las nuevas generaciones que cuentan con otros elementos de dispersión, y de ocupación de su tiempo de ocio, que van desde la consola, hasta el Smartphone, pasando por el ordenador o la PSP o la Nintendo. ¿Dónde queda la radio en este catálogo de recursos para ocupar el tiempo libre? La radio tendría que pensárselo.

No es de extrañar, por tanto, que, como otras muchas voces, mi admirada Ángeles Afuera, la jefa de Documentación de la Cadena SER, me reconociera en este mismo blog que “el reto de la radio es interesar a las nuevas generaciones”. ¡Claro! Igual que la llegada de la FM musical hizo agotar todos los stoks de sintonizadores de radio (tanto de grandes como de pequeños aparatos) en los 70 y 80, hoy, en 2015, deberíamos ir pensando en qué es lo que realmente les atrae a las nuevas generaciones como para que se acerquen a la radio sin prejuicios y se paren a escucharla con devoción.

La Radio, a través de sus operadores, debería promover la presencia del medio en colegios e institutos, a través de talleres, para garantizar los oyentes del futuro. 


No es fácil el reto. Tampoco imposible. Los oyentes de la OM van desapareciendo, y algún día esta banda quedará desierta y desamparada (si no la digitalizan). La FM no. Todavía está robusta. Pero, irremediablemente, cuando la radio online despegue definitivamente en los coches, y las empresas de telecomunicaciones de transporte de datos garanticen la cobertura y un gasto razonable (la radio online camina hacia la gratuidad, dicen, ¡ojalá!), la FM irá apagándose, pero creo que coexistirá todavía muchos años. La puntilla a la FM se la están dando ya los grandes fabricantes de tecnología: muchos smartphones se venden ya sin sintonizador de FM. Quedan por tanto a expensas de la radio online. Y la verdad es que la radio se sigue escuchando en estos nuevos ‘transistores digitales’.

Matías Prats, padre e hijo
Yo, por mi parte, seguiré con mi labor pedagógica con mis hijos en pro de la radio y de sus contenidos, intentando demostrarles que la radio, pase el tiempo que sea, renueve o no sus formatos, sigue pegada a la vida, a lo que ocurre en nuestro barrio, ciudad, país o planeta, a las pequeñas y a las grandes cosas, extendiendo su manto de sonidos en nuestro imaginario colectivo y personal, lo que la sigue haciendo imbatible en el catálogo de medios. La radio ha demostrado que su mímesis le ha llevado a adaptarse al entorno digital como un guante. Ahora, lo que hace falta es que los oyentes naturales de ese entorno la acepten como suya. La radio se lo tiene que currar.