viernes, 24 de mayo de 2013

Nicolás Lekuona (1913-1937)

"¿Si no pintas txapelas y tipos vascos no puedes sentirte de esa tierra?"

Hay quien nace y hay quien se hace. Él se incluye entre los primeros. Vivió sólo veintitrés años. La guerra civil española interrumpió violentamente su camino. A pesar de ese brusco final, ha pasado a la historia por justicia. Tenía facultades y aptitudes para el dibujo y la pintura; pero, lo más importante, supo encauzarlas por la dirección adecuada. Pudo repetir, con maestría, la estética folklórica vasca de su época. Sin embargo, prefirió adentrarse en el laberinto de las vanguardias y salir luego airoso de esa experiencia. Su obra -compuesta por dibujos, óleos, fotografías y fotomontajes- nos ha llegado gracias al celo y al cariño de su familia, que fue cómplice de su natural e intensa actividad creadora.


Nicolás de Lekuona
-¿Qué te dijo Ramón Gómez de la Serna de tus fotografías?

-Al principio, por su gesto, desconfiaba de mi capacidad; pero luego, conforme iba viéndolas, su rostro evidenciaba sorpresa. Quiero creer -por lo que luego me dijo- que agradable sorpresa. Me dio muchos ánimos al reconocer que no sabía de ningún otro fotógrafo que se pareciera a mí. Incluso me auguró un espléndido futuro profesional como cameraman.

-¿Había que ir a Madrid para triunfar, Nicolás?

-Digamos que no era imprescindible, pero sí recomendable. Después de estudiar en Beasain con los Hermanos de las Escuelas Cristianas y de continuar mi preparación en San Sebastián, Madrid significaba para mí la posibilidad no sólo de seguir estudiando como aparejador, sino también -y sobre todo- la oportunidad de conocer gente que a mí me interesaba y creía podía aportarme algo.

-¿Allí conociste a Jorge Oteiza?

-Sí, y además de Jorge, a José Sarriegui, y a Joaquín Gurruchaga. Y a muchos otros. Con ellos frecuenté las tertulias del café Pombo, siempre apasionantes y entretenidas. Me introduje en el Círculo de Bellas Artes. Frecuentábamos la Biblioteca Nacional... era la única forma de leer revistas extranjeras y de ver qué se estaba haciendo fuera de España.

-¿Llegaba a nuestro país suficiente información?

-No estaba mal. La República permitió que muchas corrientes entraran y facilitó mucho las cosas.

-¿Por qué elegiste el camino más difícil?

Algunas de las temáticas de Nicolás resultaban inquietantes
-No entiendo tu pregunta, perdóname.

-Desde bien jovencito todos reconocían que tenías facilidad para el dibujo. De hecho tus estudios se orientaron hacia este campo. Tu tío Eugenio te animaba a pintar obra de temática vasca. Incluso participaste en una exposición, en el Museo de San Telmo, en San Sebastián, con un par de dibujos de tipos vascos. De pronto, de la noche a la mañana, a raíz de tu marcha a Madrid, todo cambia.

-¡Ya! Te entiendo. Ese camino al que te refieres estaba agotado en sí mismo. No me interesaba porque no podía aportar nada. Sentía la necesidad vital de jugar, de experimentar -llámalo como quieras-. La aportación de esa pintura folklorista al arte de mi época era más que dudosa. No pasaba, creo -y disculpa si soy muy radical- de tener un mínimo valor decorativo.

-Eres muy duro, Nicolás.

-Seguramente.

-¿Y qué me dices entonces de Guezala, Ucelay, Aranoa, Olasagasti o Cabanas Erauskin?

-Que eran buenos coloristas.

-¡Bueno, vamos a dejar esto!

-Como quieras.

-¡Definitivamente: no a la txapela, no a los baserris (caseríos) ni a los paisajes vascos! ¿Y qué contestas a los que dudan de tu condición de vasco?

-Ya sabía yo que ibas a terminar ahí. Te pregunto yo ahora: ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿o es que, si no pintas txapelas y tipos vascos no puedes sentirte de esa tierra?

-Creo que ya me has respondido.

-Sí. Yo también lo creo.

Sus fotomontajes, partiendo de recortes,
 fueron otra de sus obras personales

-Volviendo a la estética y dejando ya lo ideológico, ¿Oteiza te introdujo en el camino de la ruptura?

-Dicho así, parece que Jorge hubiera hecho algo ilegal o inmoral. Te respondo: sí y no. Sí me inició en esa dirección, si atendemos a la idea que defendía de constituir una "asociación de artistas nacionales vascos en pie de guerra". Pero no fue el único factor que influyó en el camino por el que opté. Todos entendíamos a Jorge, y yo el primero. Había que luchar contra lo viejo y lo caduco de nuestra época. Era lo lógico, lo generacional, si me apuras. Hacer lo contrario, casi, era ir contra natura.

-Pero ¿tenías -o teníais- algún tipo de resentimiento o crítica a los artistas que os habían precedido?

-¡En absoluto! Lo que estaba hecho, estaba hecho. ¿Para qué lamentarse? Todos mis aplausos, por ejemplo, para Vázquez Díaz, que era la figura de mis comienzos.

-Te noto un poco irónico. ¿Y tú estabas convencido de que tu camino era el acertado?

-Podía equivocarme, como todos; pero creía que era mi obligación.

-¿Y los críticos?

-¡Bah! ¡Todos son unos ignorantes!

-¿No es muy fuerte generalizar de esa forma?

-Te lo digo tal y como lo siento.

-¿A qué aspirabas entonces?

-Simplemente a que, después de mi muerte, reconocieran mi obra.

-¡Así ha sido!

-¡Menos mal! ¡Mereció la pena!

-¿Qué ha merecido la pena, Nicolás?

-El esfuerzo.

-¿Perdiste la juventud por el arte?

-No lo sé. Mis juguetes fueron los lapiceros y la cámara de fotos.

Libro publicado sobre su obra,
escrito por Adelina Moya
-¿Y qué te decía tu familia: tus padres, tus hermanos?

-El aita (papá), como sabes, murió el mismo año en que fui a Madrid a estudiar. En Ordizia quedaron la ama (mamá) y mis cinco hermanos. Como estaba fuera de casa procuraba escribir mucho y contarles mis avances. En cuanto a mis hermanos, siempre fueron mis mejores modelos.

-Todos, Pedro Mari, Trini, Gregorio, Beatriz y María Teresa te adoraban. Gracias a ellos nos ha llegado tu obra, tanto la pintura como la fotografía. ¿Con cuál te quedas?

-Con las dos, por supuesto. No podría elegir. No quiero elegir. Y además, ¿por qué tengo que hacerlo?

-Cambio de tema: ¿es verdad que visitaste el depósito de cadáveres de la Facultad de Medicina con Jorge Oteiza?

-¡Sí! Nos colamos para verlo. Formaba parte de las excursiones bohemias que, de vez en cuando, nos permitíamos.

-¿También te gustaba Alberti?

-Creativamente nosotros estábamos más cerca de la Generación del 27 que de la del 98. Me movía. Trataba de colocar mis fotografías, de intentar publicarlas en alguna revista, de hacer algún que otro trabajillo que me permitiera firmar.

-¿Y todo eso con veintidós años?

Jorge de Oteiza, compañero
 de aventuras de Nicolás
-Sí, ¿y qué?

-Nada, que me cuesta creerlo.

-¡Era mi vida!

-¿Y cómo llegaste a la fotografía?

-En un momento, un instante. Me atrajo la misma naturaleza de la técnica fotográfica. El hecho de que puedas expresar una emoción, un descubrimiento, en una milésima de segundo es algo que no te lo permite ninguna otra expresión artística.

-Aquí es donde llegan tus encuadres diagonales, tus picados y contrapicados, los primeros planos...

-Pero no te vayas a creer que yo inventé nada. Simplemente seguí el camino que ya habían abierto otros como Moholy-Nagy o Man Ray.

-¿Reconoces explícitamente que copiaste?

-¡No, tanto como eso no! Copiar supone una actitud determinada. Yo traté de seguir mi propio camino, pero no puedo negar las influencias. Te pondré un ejemplo: Picasso llegó al Cubismo no por generación espontánea; sino porque antes, otro pintor, Paul Cézanne, descompuso las formas. ¿Me explico?

-¿Qué es para ti el Surrealismo?

-Una reacción.

-¿Sólo eso?

-¿Te parece poco?

-¿Y la guerra?

-Una obsesión.

-Algunas de tus fotografías recogen esa temática, ¿por qué?

-Me preocupaba. Ya te lo he dicho antes: era una de mis obsesiones. Nací un año antes de que comenzara una guerra mundial, fíjate, y tuve la desgracia de participar en una guerra civil española.

-Gracias por la charla, Nicolás. Ha sido muy agradable.
-Lo mismo digo.

-¡Toma! Te regalo este libro. Es tuyo.

-Si es mío, no me lo puedes regalar...

-Quiero decir que trata sobre tu obra.

-¡Qué gordo! ¿Tanto he merecido?

-¡No todos los críticos iban a ser unos ignorantes!

-Tomo nota.

Fragmento de la entrevista realizada a Nicolás de Lekuona en el libro "Diálogos Fotográficos Imposibles", de Gorka Zumeta.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Entrevista a Ignacio Elguero, director de RNE (y II)

"Ser aburrido es un pecado en la radio"

"Comenzamos siendo un 
tanto elitistas"

-Durante toda mi vida profesional, sobre todo cuando era redactor de cultura de los Servicios Informativos de la SER, una de mis principales preocupaciones era (y es) hacer digerible siempre, divertida incluso, la cultura. Creo que es un gran error, sobre todo en la radio, mantener un nivel elitista en su forma. Considero imprescindible ser un divulgador, que no un vulgarizador. Yo creo que La Estación azul’  participa de esta filosofía… ¿Qué reflexión te merecen estas palabras?

-Pues que tienes toda la razón, Gorka. Nosotros comenzamos siendo un tanto elitistas, pero en seguida nos dimos cuenta de que nos dirigíamos a un público exclusivo, y rectificamos. Cuando el programa pasó de Radio 3 a Radio 1 fuimos conscientes de que había que cambiar más. Le dimos muchas vueltas al formato para conseguir un producto entretenido, divulgador y didáctico. Y estamos muy contentos con la respuesta del público.

-Más de una vez le he oído a Iñaki Gabilondo, con quien tú también has trabajado, que la labor de un periodista de radio exige ‘rigor’, pero nunca ‘rigor mortis’. ¿Sigue siendo válida la recomendación, verdad?

-Desde luego. Gabilondo ha sido, y es, maestro de muchos.  Ser aburrido es un pecado en la radio. Lo que es muy importante, además de la objetividad y el rigor, es trabajar las ideas, discurrir sobre cómo  combinar los tres pilares básicos de la radio pública: formar, informar y entretener. Sobre el papel queda bien, pero luego hay que saber desarrollarlo y aplicarlo, y no es fácil.

-Te defines como escritor y periodista, atrás dejaste el derecho, que no te convenció. ¿De alguna manera escritor y periodista no son palabras sinónimas?

-Yo creo que pueden tener puntos comunes, de encuentro, pero no es lo mismo.  El punto de encuentro es lo que ambos tienen de cronistas, pero la diferencia está en el tratamiento de la ficción


La Generación de los sesenta

-Tu vida profesional incorpora, como digo, una faceta como escritor, de obra poética, y de ensayos… ahí están “Los niños de los Chiripitiflaúticos” (generación a la que pertenezco, como tú) y ‘Al encerado’, por la que te conocí en Punto Radio, a través de la mediación de nuestro común amigo Juanjo de la Iglesia. ¿La cultura es un elemento fundamental, que forja carácter y que ha hecho de los niños de los sesenta, que hoy bordeamos los 50, una conexión vital que nos lleva a la complicidad entre nosotros, cuando nos identificamos como tales?

Ignacio Elguero en el estudio de "La Estación Azul" con
 Javier Lostalé, cuando cumplieron cinco años de programa
-Somos una generación a la que le ha costado  ser consciente de que existe como tal. La generación anterior, y la otra, estaban muy definidas. La nuestra lo está ahora. La cultura es un elemento que nos define, pero en un sentido muy amplio, en su acepción de conjunto de modos de vida y costumbres. Somos una generación en la que lo cultural y lo lúdico se dieron la mano, un ocio cultivado que se ha ido perdiendo con las generaciones siguientes. Efectivamente, ahora  nos une cierta complicidad por el tiempo común vivido.

-¿Ignacio Elguero, es buen oyente de radio? ¿Qué otros programas de radio escuchas?

-Escucho mucha radio. Por mi cargo, hago un repaso por las radios generalistas, sobre todo en la programación de la mañana. Y, por supuesto, todos los programas de Radio 1.  Yo recomendaría un espacio que tenemos los sábados a las tres de la tarde (del que yo he sido guionista, dicho sea de paso) distinto a lo que puede escucharse en otras radios, que es el programa “Documentos RNE”.


Coincido con las recomendaciones de Ignacio Elguero. La radio pública no solo son los programas en los que se reflejan las grandes audiencias, situados en la mañana o en la tarde. No. La parrilla de programación incluye otros espacios que merecen la pena ser seguidos, en directo o en podcast, en los que la seña de identidad de esta casa queda de manifiesto. En su momento, con ocasión del Premio Ondas 2012 concedido a “Documentos RNE”, entre otros programas, tuve la oportunidad de recomendarlo y reconozco que soy oyente asiduo de su trabajo impecable. Al igual que de otros espacios como “Nómadas”, “Siluetas”, “Esto me suena” o “Enredados”, por citar algunos ejemplos. Son, todos ellos, programas, de diferentes formatos y contenidos, que hacen enorgullecerse a RNE con un trabajo bien hecho. En ocasiones, pienso que más de un profesional de esta casa, y me atrevo a dar un nombre, el del ‘Ciudadano García’ (“Esto me Suena”), merecería dar el salto a otros bloques horarios de mayor responsabilidad, porque si haciendo un buen programa, más que digno, con muy pocos medios, obtiene un magnífico resultado, ¿qué ocurriría si dispusiera de mayor producción? Ahí queda la reflexión.

lunes, 20 de mayo de 2013

Entrevista a Ignacio Elguero, director de RNE (I)

“Los despachos abruman”

En enero de 2010, el entonces presidente de la Corporación RTVE, Alberto Oliart, firmó el nombramiento de Ignacio Elguero como director de RNE (la antigua Radio Uno). Con la llegada de la nueva administración, surgida de la victoria del Partido Popular, en noviembre de 2011, Elguero fue ratificado en su puesto, al frente del que continúa en la actualidad. Para algunos, sobrevivir en esta jungla de cambios políticos, no deja de constituir una hazaña. Estoy convencido de que dos de las razones que apoyaron su continuidad tienen que ver con el profundo conocimiento del medio y de la ‘Casa de la Radio’. Tuve la suerte de conocer a Ignacio durante mi tiempo en Punto Radio. Y descubrí un periodista inquieto, multidisciplinar, metódico, poeta, ensayista y, ante todo, amante incondicional de la radio. Su gran éxito profesional ha sido, sin duda, “La Estación Azul” (Premio Ondas 2002), un programa de la radio pública dedicado a los libros y a la literatura. Me ha parecido oportuno invitar a Ignacio a este modesto blog porque tiene, sin duda, mucho que contar y transmitir en torno a la cultura y a la responsabilidad que tienen los medios en su difusión, y defensa. Coincido con él en muchos, si no en todos, de los planteamientos que defiende, y suscribo, convencido, la necesidad imprescindible de que la radio asuma su papel con oficio y profesionalidad cuando de cultura hay que hablar, sin complejos.

Ignacio Elguero firmando ejemplares de "Al Encerado"
-‘La Estación Azul’ ha cumplido 13 temporadas en la antena en RNE, un programa dedicado a la difusión del libro, que ha recibido, entre otros muchos premios,  el Premio Nacional de Fomento de la Lectura. ¿El tiempo que ha acumulado en la radio ya es un triunfo en sí mismo ¿no?

-La verdad es que sí. Cuando pones un proyecto en marcha no sabes nunca el recorrido que va a tener. Nosotros apostábamos por algo que no existía en la radio española  en ese momento: un espacio de una hora dedicado a la poesía. Por el programa, que comenzó en Radio 3, pasaron todos los grandes poetas de este país. Igualmente atendimos a los más jóvenes, creando el Premio de Poesía Joven.

-¿La radio pública es la que debe apostar por este tipo de programas? ¿Es su labor?

-La radio pública apuesta por este tipo  de programas. Por una programación cultural interesante. Es parte de su labor, y se hace con convencimiento y entusiasmo. Hay muchos y buenos profesionales en RNE interesados por la cultura. En cualquier caso, los medios de comunicación  privados no deberían abandonar la información cultural. Las radios, en general la cuidan, las televisiones  no. 
Elguero, escritor y periodista,
fundamentalmente de radio

-Como director que eres  de Radio 1, ¿tienes  tiempo para ocuparte por la presencia de la cultura en RNE?

-Bueno, lo he asumido como una de mis funciones. Como anteriormente estuve de responsable de cultura en programas, pues trasladé todo lo que había puesto en marcha a la nueva dirección. Todo es a base de echarle entusiasmo (y horas)

"Hay bloques horarios que llevan tiempo sin cuestionarse"

-¿Los despachos llegan a abrumar Ignacio? ¿Llegas con muchas más ideas de las que puedes realizar luego?

-Los despachos abruman, sí. Hay una parte de burocracia administrativa, que te consume mucho tiempo y te desinfla. No siempre puedes realizar todas las ideas que tienes, entre otras cosas porque existen, en general, una serie de patrones, de bloques horarios muy marcados que llevan tiempo sin cuestionarse. Algún día tendremos que replantearlo. Pero aún así se han incorporado cosas nuevas, como la renovación de los radioteatros o la recuperación del género del concurso clásico.


Ignacio Elguero de Olavide (Madrid, 1964) es escritor y periodista, por este orden según su autobiografía recogida en su web personal.  Salió de las aulas de la Facultad de Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su recorrido profesional ejerciendo de reportero en aquel mítico programa de televisión de Iñaki Gabilondo llamado “Iñaki los jueves”. De ahí, pasó a colaborar en el “Hoy por Hoy” de la Cadena SER. Tras la emisora de Prisa regresó a la televisión, Antena 3, Canal Sur, TVE, hasta que en 1997 ingresa en RNE. En la emisora pública ha ejercido diferentes cargos de responsabilidad como guionista, asesor cultural, subdirector de programas como “Lo que es la Vida” y “El último gato”, hasta que llegó “La Estación Azul y su entrada en el despacho del director de RNE. Pero Elguero tiene una sólida trayectoria literaria, con cinco libros de poemas publicados, en los que la nota común es la reflexión en torno al individuo como concepto, con sus pasiones, virtudes y circunstancias. A la poesía suma otro género, como es el ensayo, con el que indaga sobre la vida social de los españoles, en las décadas de los 60, 70 y 80.


-¿En qué nuevos proyectos estás en RNE?

-Pues acabamos de lanzar un concurso de nuevos valores musicales, que es un género que comenzó en la radio y luego adaptó la televisión con gran éxito. Ahora nosotros, con el apoyo de las nuevas tecnologías, con nuestra página web, buscamos nuevos talentos. Combinaremos vídeos en la web con actuaciones en el estudio.

El periodista en radio: el oficio de contar

-Charlando no hace mucho en este mismo blog con Carlos Santos, coincidíamos en subrayar las profundas conexiones entre la radio y la literatura. Ambos son medios que alimentan y desarrollan la imaginación. ¿La radio es el mejor medio para hablar de literatura y libros?

-Como para hablar de tantas cosas... Pero lo más importante es saber contarlo. Un buen comunicador, a la hora de hablar de un libro, tiene la voz, la palabra y la imaginación del escuchante para crear un ambiente único.  

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viernes, 17 de mayo de 2013

Kiss Fm baja del millón de oyentes (y III)

Marta Ferrer, la responsable de la información en LMK
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El prime time de LMK

Tampoco ha salido bien “Las Mañanas Kiss”, y lo he sentido especialmente por mis amigos Cris Lasvignes, Alfredo Arense y Marta Ferrer, de quienes no pongo en duda su madera y oficio para afrontar un reto como éste. ¿Dónde reside entonces el bache al que han llegado? Tal vez al agotamiento de una propuesta que nació escasa y poco diferenciada del resto de mornings con los que pretendía competir. En un mar de programas matinales, que intentan llegar a targets diferentes, LMK debería cuidar, considero, un poco más sus contenidos, y desde luego dotarles de un mayor peso y calidad. En mi post de hace casi un año en este mismo blog ya los describía como excesivamente superficiales y frívolos.

Vuelvo a acogerme al argumento de perfil que está perdiendo Kiss FM, el que ha sido suyo tradicionalmente –de adulto contemporáneo, de 35-40 años en adelante (no olvidemos que se trata de un público comercialmente muy atractivo y a menudo olvidado y marginado)- y el target que aspira a sumar, y que no termina de conseguir; sobre todo porque la competencia en el target que intenta atraer es mucho mayor y, desde luego, mucho más consolidada, y me refiero, claramente, a “Buenos días Javi Nieves”, de Cadena 100. El pluriempleo de Nieves en La 100 y en la Cope, que le ha provocado algunos disgustos de audiencia en la radiofórmula y alegrías a “La Mañana” de la emisora de los obispos, podría constituir una oportunidad coyuntural (en esta última oleada del EGM Nieves ha recuperado parte de lo perdido, mientras que Cárdenas, en Europa FM, ha perdido seguidores) para intentar el esfuerzo de consolidar un atractivo en sus contenidos que, ahora, no tiene.


La apuesta de prestigio por la información en LMK

Durante todo su recorrido Kiss FM ha hecho el esfuerzo de sumar la información a sus contenidos y mantener razonablemente al día a sus oyentes. En LMK Marta Ferrer se ocupa de este contenido, que entiendo estratégico –apuesta que desde luego comparto-; pero que, pese a su incuestionable peso e interés, me transmite la impresión de que queda desdibujado en medio de un océano de insulseces, con todo el respeto, como “El cumple Kiss” o “Echo de menos”; secciones que se parecen demasiado a otras, de similar inspiración, en la competencia. LMK debería trabajar más por diferenciarse del resto de mornings. Y tiene recursos para ello.

La presencia de música, en una radiofórmula, resulta esencial, ¡qué duda cabe! Pero si la cadena musical habla de un ‘programa’, debe configurarlo como tal. No puede transcurrir tanto tiempo, entre canción y contenido, de manera que la presencia de los conductores –otro aspecto del que podríamos hablar, que se me antojan excesivos- quede diluida y sin apenas presencia de micrófono, en un período –el matinal- en que los tiempos funcionan muy rápidamente y los oyentes no están pendientes del programa. Al contrario, el programa debería estar pendiente de ellos, con mini o microsecciones o contenidos, musicalmente muy bien envueltos, que permitan seguirlo sin excesivos paréntesis musicales que rompan el ritmo y hagan que el oyente perciba que lo que escucha no es un programa, sino una radiofórmula salpicada de algunos contenidos, más o menos afortunados o divertidos.

Una simpática sección dedicada
a los más pequeños de LMK
Ningún programa puede caer en la rutina o la autocomplacencia

Cuando llega un invitado a LMK el programa cobra otro valor. El oyente siente curiosidad entonces por escuchar cómo se entronca su presencia con el programa y se justifica su participación en él. Aparte de escuchar su música (si se trata de un cantante) deberían implicarle más en el resto de la programación musical, o del catálogo musical de Kiss FM, que debería mostrarse mucho más flexible de lo que funciona en realidad. No son pocas las ocasiones en que me pregunto si Cris, Alfredo y Marta tienen información completa acerca del perfil, o perfiles, de sus oyentes (estudio cualitativo del EGM).

El posicionamiento de un oyente que elige radio temática musical por las mañanas, frente a la alternativa de la radio generalista (a esa hora eminentemente informativa) es el de una persona que prefiere optar por una sonrisa frente a una mueca de contrariedad ante los acontecimientos que nos están desbordando. Creo que en este punto todos podemos estar de acuerdo. Pero los oyentes de LMK no son los mismos del Anda Ya!” de los 40 Principales, y en ocasiones, lo parece. No se puede abarcar todo, es imposible. Una cosa es que los oyentes adultos contemporáneos admitan un rejuvenecimiento del catálogo musical, pero otra cosa diferente es que el rejuvenecimiento se convierta en la esencia. Y en este caso Kiss FM se está pareciendo, peligrosamente, a su hermana pequeña Hit FM, que debería ser propulsada con decisión y medios, como cadena complementaria. 


Algunas buenas secciones

Me gusta “Mil euros en un minuto”, los concursos funcionan bien en la radio y éste está bien cimentado, provoca interés y tiene miga. El oyente va respondiendo en su casa a las preguntas, simultáneamente con el participante, lo que es sin duda una manera, de lo más tradicional, pero también efectiva, de implicar al oyente en el programa. “Los Mediadores” tienen también su atractivo. La carne es débil y conocer si el oyente receptor del mensaje elige los cien euros o, por el contrario, opta por escuchar el mensaje que le quieren dirigir posee un interés hasta cierto punto maledicente, que conlleva inevitablemente una clasificación de participantes entre materialistas o románticos. Lástima que, luego, el mensaje caiga en lo fútil cuando no en lo lacrimógeno. El límite entre lo emotivo y lo lacrimógeno es muy débil e influye sobremanera en la etiqueta del programa. Por último, y por no alargarme en el repaso a los contenidos, también me gusta “Que me lo expliquen”, donde Marta Ferrer se encarga de desvelar el origen de algunas expresiones populares, refranes o aforismos que utilizamos todos en nuestro día a día sin conocer en profundidad su origen. Me recuerdan a un documentado y voluminoso libro, publicado por el Gobierno de Navarra, titulado “El porqué de los dichos”, que firmó José María Iribarren, al que ha tomado el relevo “Que me lo expliquen”, publicación surgida al amparo del programa LMK.

El equipo de LMK con la cantante Chenoa,
ahora en la competencia de Kiss FM
Movimientos en el escenario musical español

El fenómeno de Rock FM, del Grupo Cope, debería hacer reflexionar a muchos. Esta cadena ha encontrado un nicho de oyentes, que es como toparse con una mina de oro. Una vez encontrada la audiencia hay que cuidarla, seguirla, permanecer atentos a sus gustos y necesidades y quererla mucho. No agotar la fórmula, mantenerla viva, actual, fresca, y al día. El oyente no es tonto, sabe lo que quiere, y sabe valorar los esfuerzos y, sobre todo, la calidad. El EGM ha coincidido además, por si fuera poco, con un ascenso significativo de M-80, cadena tradicionalmente identificada con la competencia directa de Kiss FM, más en otro tiempo anterior que hoy en día.

A modo de conclusiones

En definitiva, y a modo de conclusiones, considero que Kiss FM está equivocando su estrategia y target: aspira a sumar horquilla de edad a su foro de oyentes y lo que está logrando es el rechazo de los que ya estaban –ya estábamos, permítaseme incluirme en el listado- y el acercamiento timorato de los treintañeros, que encuentran en LMK una franquicia del “Buenos días Javi Nieves” de La 100, que está mucho más consolidado y tiene más claros sus contenidos. El perfil tradicional de oyentes de Kiss FM no puede contentarse con cinco o seis secciones perdidas en un océano de fórmula musical en ocasiones tan críptica y sobreabundante. Haría bien, creo, en  volver a sus orígenes, e intentar recuperar a sus oyentes de toda su vida, si es que no es demasiado tarde, y ofrecerles unos programas con contenidos atractivos y acordes con sus gustos y expectativas. Soy consciente de que esto supone invertir en producción y en más medios humanos, pero “quien algo quiere algo le cuesta”… por apoyarme, precisamente, es un aforismo. 

Blas Herrero,
propietario de Kiss FM
Por concluir con un pensamiento positivo, considero que Kiss FM dispone de recursos, técnicos (magnífica cobertura nacional) y, sobre todo, humanos, como para acometer un buen trabajo, que cuente con el apoyo del público oyente. Me consta que son profesionales de primera fila, y así lo están demostrando en un proyecto común que, sin embargo, no encuentra su camino definitivo, tal vez, y yo no soy tampoco el Oráculo de Delfos, porque ha olvidado su identidad como marca.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Kiss Fm baja del millón de oyentes (II)

Nuevo claim (eslogan) de Kiss FM
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¿Perder la identidad?

Kiss FM tiene, estoy convencido, un patrimonio intangible de gran valor derivado de su marca. Es, sin dudarlo, lo que más valor encierra. Es algo que no ha explotado lo suficiente, ni ha hecho valer en el escenario radiofónico español. Y sin embargo, pese a su ausencia evidente de campañas de publicidad, el nombre es conocido por todos, sean o no oyentes. El posicionamiento de marca es, de entrada, muy bueno; aunque su política de marketing, considero, es muy mejorable y enriquecería sobremanera sus resultados, si ofreciera un producto coherente.

En 2010 Kiss FM se vio obligada a dar un giro a su radiofórmula, como consecuencia del hastío provocado entre sus oyentes. El catálogo de canciones que programaba, bastante inferior al de su competidor directo –M80-, provocaba la sensación entre sus oyentes de repetición incesante, y cansina. Abandonó, deliberada y conscientemente, el nicho de los oldies, en que se movía cómodamente y decidió abrirse camino hacia otros derroteros, coincidentes con otras ofertas y, por tanto, en competencia directa con ellas. En lugar de optar por modificar, y enriquecer, su catálogo de oldies, en un paso hacia adelante, convencidos de conservar a su nicho de adultos contemporáneos, entre los que había logrado reinar, optó por la distorsión, tal vez aconsejada por los consultores a los que acostumbran a recurrir en la emisora musical de Pozuelo de Alarcón. En cualquier caso, se trataba de una de las decisiones posibles, pero algo había que hacer, porque Kiss daba muestras de agotamiento.


La opinión de un ex oyente

El contenido de este recuadro no pretende arrogarse la representación de ninguna postura mayoritaria. Simplemente es el testimonio de un ex oyente declarado, que estaría dispuesto a volver a sintonizar Kiss FM, si se dieran ciertas circunstancias:
-Edad: 45 años
-¿Te confiesas ex seguidor de Kiss FM? Sí.
-¿Por qué dejaste de sintonizarla? Por dos razones fundamentales: por reducir al mínimo la emisión de grandes clásicos de los años 70, 80 y 90. Y dos: por los comentarios gratuitos, chabacanos y sin gracia (al menos para mí) de sus nuevos locutores.
-¿Volvería a ser oyente si… volvieran a pinchar grandes canciones sin comentarios. Solo buena música, como era al principio.


Adiós al monopolio de los oldies

La cadena musical abandonó el monopolio de los oldies en su programación e incluyó en ella currents y recurrents con la intención de ampliar el abanico musical de sus oyentes. Se partía de la idea preconcebida de que los adultos contemporáneos comparten gustos musicales con otros estilos y períodos de producción más cercanos en el tiempo. Un ejemplo válido de esta teoría –que en parte comparto- es el del padre de familia, situado en un target de oyente urbano, en una horquilla de edad de 45 a 55 años, que además de gustarle Cat Stevens, Beatles, Springsteen o Paul Simon, le agrada también, y está dispuesto a escucharles, a Rihanna, Lady Gaga o David Guetta, cantantes que escucha por influencia, tal vez, de su hijo adolescente, y que no llegan a desagradarle. No deja de ser un argumento válido, apoyado en la realidad, pero que, trasladado a las entretelas de la programación de una cadena musical que hasta hace poco se movía en los primeros nombres que he citado, plantea problemas si se abusa de las nuevas incorporaciones, porque el intento de modernización puede derivar en indefinición y en pérdida de identidad. Y, sobre todo, algo peor: en incoherencia con la marca.
Rocío Moreno al frente de "De vuelta a casa"

Se impone, creo, resituar Kiss FM en el marco de su marca, sirva este juego de palabras. No estaría de más que Kiss, aparte de trabajarse más a fondo el análisis del EGM no solo cuantitativo, sino sobre todo cualitativo, para ver quién le escucha (no solo cuántos...) mayoritariamente y cuál es el perfil que ahora se siente atraído por su radiofórmula, pusiera en marcha también un análisis DAFO, para lograr la mejor fotografía de su posicionamiento entre los oyentes en general, y entre sus oyentes en particular.


¿Qué ha dicho el EGM al cambio de estrategia?

Entre los resultados que es posible que encontrara en esa encuesta está el del oyente (como el del recuadro) que se confiesa otrora seguidor de Kiss FM, y hoy desorientado por su emisora de referencia. Comentaba en un post anterior sobre esa cadena musical que “el target natural de Kiss ya está muy consolidado y acepta de buen grado las nuevas incorporaciones musicales, pero la fórmula corre el riesgo de perder a su audiencia natural y no ganar tantos nuevos oyentes como pretende”. Las nuevas incorporaciones musicales, excesivamente presentes, y si se me apura, machaconas, terminan por ahuyentar al oyente de toda la vida de Kiss que encontraba en ella un refugio de música de buena calidad. Mi experiencia personal en Kiss FM bordea la desorientación. La omnipresencia de temas de Rihanna, Lady Gaga o Guetta, o similares, por seguir con los mismos ejemplos citados anteriormente, me cansa, hasta el punto de tener que recurrir al zapping como vía de escape a la orfandad en que ha dejado a muchos de sus incondicionales. Las nuevas incorporaciones musicales no solo no han conseguido mantener la audiencia histórica de Kiss FM, en ese nicho de adulto contemporáneo, sino que, encima, no ha logrado atraer targets más jóvenes. En román paladino, podría recurrirse a un ajustado aforismo que habla de “desnudar a un santo para vestir a otro”.

¿Cuáles han sido los resultados de ese giro de Kiss FM por el que optó en torno a 2010? De nuevo recurrimos al EGM para que los números –repito, el dato cuantitativo, no el cualitativo que también interesa conocer en este caso-  apuntalen esos resultados que buscamos.

1ª 2010
2ª 2010
3ª2010
1ª2011
2ª2011
3ª2011
1ª2012
2ª2012
3ª2012
1ª2013
1.234
1.026
1.088
1.016
1.082
1.088
1.095
1.113
1.077
897

Como hemos visto, Kiss FM ha perdido 180.000 oyentes con respecto al EGM anterior, pero el dato resulta más destructivo si restamos la última cifra de audiencia obtenida al mismo período de hace tres años. En este caso, la cadena musical de Blas Herrero, ha perdido 337.000 oyentes. En las últimas diez oleadas, Kiss se ha mantenido, por los pelos, en el millón de oyentes, lo que le suponía una cierta tranquilidad. Tal vez los resultados le llevaran a pensar –y a autoconvencerse- de que su nueva apuesta de modernización del catálogo musical iba por buen camino, y que estaba logrando recuperarse, pero el EGM, que marcando tendencias suele atinar bastante, no afirmaba otra cosa que Kiss se estaba estancando y no terminaba de despegar. 

Enrique Marrón, la compañía
de "La Noche Encendida"
El esfuerzo de los programas

La apuesta de esta temporada de Kiss FM ha sido la incorporación de varios programas: la tarde, la noche y el fin de semana. En ninguno de estos casos el EGM ha confirmado los buenos resultados ansiados. Y no será por el esfuerzo, que se percibía, que han puesto en el empeño Rocío Moreno, Enrique Marrón y Alejandro Alcalde. Los tres, con su simpatía, profesionalidad y oficio, han tratado de darle forma a un tiempo de radio que hasta hace poco era pura radiofórmula y ahora pretenden conferirle la personalidad de un programa, añadiéndole unos cuantos concursos y lecturas, peticiones musicales de oyentes y manteniendo el yugo de la programación musical que sigue encorsetándoles, e impidiéndoles crear un verdadero programa musical más personal y personalizado, basado en una selección musical diferente, y complementaria, estoy seguro, a la del resto de la programación. Un programa tiene, desde luego, mucha más enjundia. Y en este caso, ofrece más la impresión de una radiofórmula encubierta o parcheada que auténtica voluntad de acometerlo.

Continúa...