martes, 28 de julio de 2015

Final de Temporada 2014-2015

La apuesta continúa…

El futuro inmediato de este blog: desaparecer para renacer

Este es el último post de la Temporada 2014-2015. Desde aquel 19 de septiembre de 2011, en que se abrieron las puertas de este blog, han transcurrido casi cuatro años. Un período en el que he tratado de compartir con mis lectores reflexiones en voz alta en torno al mundo de la radio, sus profesionales y sus oyentes. Empecé –ahora lo recuerdo y me invade la vergüenza- celebrando las primeras 10.000 páginas leídas, y agradeciendo a los lectores su apoyo y seguimiento y hoy, cuando se sobrepasa el medio millón de páginas vistas, y ante un final de temporada en que, inevitablemente, toca hacer balance de lo aportado hasta la fecha, lo primero que debo hacer es dar las gracias a todos.

Como en la radio, la inexistencia de receptores invalida el esfuerzo.  Si no hubiera hecho crecer la parroquia de este blog, me hubiera retirado. Pero, por fortuna y muy al contrario, veía –y me animaba- que los seguidores aumentaban y la presencia en redes sociales registraba piropos repletos de generosidad que, cuando los leía, me azoraban. Pero, una vez recompuesto del halago, que casi siempre debilita –sobre todo cuando se prodiga en exceso- me atrevía incluso a retuitearlo y a marcarlo como favorito. Gracias a todos cuantos habéis hecho posible que este blog crezca hasta llegar a las cifras en que hoy se mueve en índices de lectura certificados y, sobre todo, en su gratificante nivel de influencer en el sector; algo que no esperaba lograr tan pronto, y que considero un auténtico premio al esfuerzo desarrollado.

No soy de los que recurro a la falsa modestia para justificar nada. El ego hay que tenerlo domeñado y utilizarlo con minimalismo. Pero hay que tratar de ser honesto, siempre. Por eso debo reconocer que este blog me ha costado mucho tiempo invertido y mucha silla delante del ordenador. Tiempo que he robado, en parte, a mi vida familiar (a la que preservo con militancia) y al sueño, al descanso. Pero, en todos y cada uno de los post que he publicado hasta la fecha –que suman 532- puedo decir, con orgullo, que he dejado posos de felicidad contenida, que he querido compartir con mis oyentes. Retazos de experiencias vividas, y compartidas con mis compañeros, a lo largo de mi larga vida profesional. Es lo que tiene sumar años y llamarse de esta manera tan llamativa –Gorka Zumeta- que, a fuerza de repetirse, queda grabada entre los asiduos a la SER de toda la vida, de la que ya queda muy poco (tal vez porque deba quedar ya muy poco, o no).

Captura de este blog en su primer aniversario,
allá por septiembre de 2012
Pero no puedo quedarme, de ninguna manera, en el nivel “abuelo Cebolleta”.  Y aunque haya podido errar en algunos casos, por exceso, he pretendido combinar, o equilibrar, unos contenidos retros (la memoria hay que ejercitarla, para plasmar el recuerdo como fiel testimonio de una época) con análisis pegados a los acontecimientos, como mi serie “El EGM sin prisas”, que tanto ha calado entre los lectores, que agradecen no sólo las cifras –que sirven otros medios con mucha precisión- sino también su interpretación, más allá de intereses creados por las diferentes cadenas protagonistas, tan triunfalistas.

La Radio necesita de debate. Si se me apura, la radio necesita debatir sobre su futuro, y hacerlo abiertamente, delante de sus oyentes, recabando también la opinión de éstos, que tanto facilitan, hoy día, las redes sociales. Una radio sin oyentes es, sin duda, un fracaso. La radio debe trabajar para seguir interesando a la gente, no puede alejarse de nuestro entorno, sino retratarlo y enriquecerlo con su aportación. Debe buscar empapar hondo –como el xirimiri- en nuestras vidas, debe aspirar a convertirse en una sana costumbre de todos, incluidos los más pequeños de la casa, a los que la radio ha olvidado, injusta y equivocadamente, por culpa del imperfecto EGM. Menos mal que algunos padres locos por este medio inculcamos a nuestros hijos el hábito de escuchar la radio, incluso utilizando la ósmosis, con tantos receptores como estancias tienen nuestras casas, repartidos estratégicamente, para alcanzar la rutina de un oyente fiel, amante, nunca traicionado, de la radio. Un incondicional.

Algunos, de los colegas, y buenos amigos, que se
asomaron a estas páginas para hablar sobre radio
Por eso en septiembre voy a dar un nuevo paso, creo que fundamental, y lógico por otra parte –permítaseme- en la evolución de esta bitácora, que cambiará de personalidad, y también de dirección, para enriquecerlo de cara al lector/oyente. Y utilizo la barra espaciadora entre ambos términos, porque los podcast –es al menos mi intención- formarán parte indisoluble de la nueva web que nacerá a comienzos de la próxima temporada 2015-2016, bajo el nuevo dominio de www.gorkazumeta.com.

Básicamente, será lo mismo; pero con más añadidos, entre los que intentaré que el audio –la esencia de la radio- esté más presente, gracias a los podcast. Pero habrá más sorpresas, entre las que se incluirá la reflexión y el debate sobre la radio con entrevistas y encuentros de profesionales de la radio española, en torno a un marco que desvelaré en septiembre, y que tendrá mesa y mantel como escenario provocador de las reflexiones. Porque los españoles nos soltamos la melena delante de una buena comida, bien regada por finos caldos…  Para ello cuento con un buen amigo, y excelente chef; vasco, por supuesto.

La nueva web tendrá otro aspecto, más acorde con el nuevo diseño de estos tiempos, en el que ya trabajan mis aliados, amigos y expertos de Baacam, más moderno, funcional e intuitivo. En definitiva, confío, más cómodo. Con este nuevo contenedor, aspiro a seguir interesándoos con la radio, la comunicación, sin olvidar, el guiño a la fotografía, a la que tanto quiero, y tan bien complementa mi neurolingüismo enfermizo entre lo visual y lo auditivo.

Poco hay tan sorprendente como zapear en el dial
de la radio en busca de la compañía ideal
Yo vivo de mi trabajo, de mis clases, de mis consultorías, incluidas charlas, conferencias, cursos, etc. No pretendo engañar a nadie. Hacerlo sería cavar mi propia fosa y, desde luego, una mala estrategia. Mi futura web será mi tarjeta de presentación, como lo ha sido hasta ahora, más modesto, este blog que estás leyendo. El paso hacia la web es natural, y llega después de haber testado durante casi cuatro años esta bitácora y lograr tantos y tan generosos apoyos. En suma, sin pretenderlo, tú has hecho que mi ilusión permanezca inalterable al desaliento y que mi esfuerzo –robado a mi entorno, e incluso a mi salud- se vea recompensado por un seguimiento inusitado, al que, en mi nueva casa, debo seguir correspondiendo con la misma calidad que he pretendido trasladar a este rinconcito en la red para hablar de radio. Muchas gracias por trasladarme, con tu apoyo, que mi esfuerzo ha merecido la pena.



Las apariciones estelares del verano

Hay muchos aspectos, relacionados con la figura de Carlos Herrera, que me atraen sobremanera. Uno de ellos son sus apariciones estelares estivales, que se prodigan, sin agenda previa, de manera improvisada, el día menos pensado de las vacaciones de verano. Igual que Carlos desaparece cualquier día de temporada, y deja los trastos a sus lugartenientes, para que sigan cuidando la barraca, interrumpe sus días de descanso para reencontrarse con sus oyentes en este período del año. Pues bien, siguiendo esa estela, este verano recuperaré algunos de los contenidos de este blog por los que tengo especial cariño –independientemente del apoyo que hayan recibido de los lectores- y es posible que, como mi admirado Carlos, me asome cualquier día de agosto a este mirador para acompañaros con mis historias.

jueves, 23 de julio de 2015

En verano la radio sin estrellas, ni jefes (y II)

Mañana, tarde, noche y fin de semana estival

La Radio no puede bajar calidad en verano

Continúa…

Vamos a ir preparando ya el cuadrante del verano, cómo quedan los profesionales que llegan cargados de energía para dejar muy alto el pabellón de cada uno de los programas, e informativos cuyos directores titulares se marchan de vacaciones.

El periodista navarro José Luis Pérez nos acompañará
desde la Cope y le pasará el relevo a Carlos Herrera
Ángel Expósito cedió el pasado lunes 20 de julio el micrófono de Cope en la franja de 06:00 a 10:00 horas a José Luis Pérez, director de Informativos de la emisora de los Obispos. Son dos profesionales muy distintos en las formas. José Luis no se pondrá a tararear en la antena estribillos rockeros como hace el titular en plaza, y es que Expósito ha logrado un híbrido en su informativo matinal, entre radio convencional (con toda la carga peyorativa del término, de la que ha intentado huir) y un morning show al uso, ubicado en las radiofórmulas musicales. Gustará más o gustará menos, pero el esfuerzo hay que reconocerlo. José Luis Pérez será el encargado de darle el testigo de “La Mañana” a Carlos Herrera, y éste –estoy absolutamente seguro- agradecerá su trabajo y esfuerzo estival. La segunda parte (de 10:00 a 12:00 horas) de La Mañana’, que habitualmente presentó Javi Nieves, corre a cargo de Paloma Serrano y Carlos Gutiérrez.

José Miguel Azpiroz, oficio
y solidez, en Onda Cero
Los oyentes de Onda Cero deberán esperar más tiempo para escuchar a las voces de verano de la emisora, porque los relevos no se producirán hasta finales del mes de julio. ‘Más de uno’ comenzaba su andadura en abril tras la marcha de Carlos Herrera y el final de ‘Herrera en la Onda’Carlos Alsina se ponía al frente de la primera parte del nuevo programa y desde el 3 de agosto la franja de 07:00 a 10:00 horas estará en manos de José Miguel Azpiroz y la de 10:00 a 12:30 horas, con el descanso de Juan Ramón Lucas, será cosa de Begoña Gómez de la Fuente. Ambas son las voces que sustituían a Herrera en los veranos y los que recibían por sorpresa su visita en los momentos más inesperados, cuando al almeriense le daba por asomarse al programa en un caluroso día de agosto. Azpiroz es sinónimo de solidez y profesionalidad, un señor de la radio con un curriculum, espectacular, a quien tuve la suerte de conocer en Punto Radio y Begoña Gómez de la Fuente es la voz a la que están acostumbrados los oyentes del verano en Onda Cero, y no olvidemos que la radio es una cuestión de costumbres. Está claro que ni Alsina ni Lucas van a descansar mucho, porque su regreso en septiembre está a la vuelta de la esquina. Pero es que les espera un otoño-invierno ‘caliente’, provocado por un más que presumible ajuste de audiencias en la tercera oleada del EGM, y sucesivas, y su objetivo es neutralizar las huidas a la Cope. Parten de una ventaja: que ya vienen rodados. En septiembre tendrán que limar detalles.

Meritxell Planella con la información
de "Las Mañanas de RNE"
Las Mañanas de RNE” también cambian de aires. Alfredo Menéndez, el titular, al que algunas voces situaron en Onda Cero, al frente de “La Brújula” (¡de eso nada!) se marcha a descansar y deja el chiringuito en manos de Meritxell Planella (tramo informativo) y Javier Capitán (tramo magazine). Ambos son voces habituales del programa, por lo que no se producirán saltos remarcables. Me gusta Meritxell, aunque tiene que aprender a flexibilizar más su tono y ganar en registros. La mañana de RNE se vuelve a desdoblar en dos tramos con dos profesionales distintos. A su regreso, en septiembre, Menéndez, junto con Herrera, volverá a unificar la mañana en un solo comunicador. La competencia, Onda Cero y la SER parecen decididos a cambiar de modelo. La personalidad del comunicador –y su reflejo en la antena- resulta determinante a la hora de lograr oyentes. En este sentido, la personalidad más arrolladora de todos los profesionales que pueblan la radio es la de Carlos Herrera. Pero hay aspirantes a continuar su obra, que tienen veinte años menos…

Aimar Bretos repite en el primer tramo
-el informativo- del "Hoy por Hoy" (SER)
Por último, el líder. En la SER mantienen la doble estructura (¡sólo faltaría que ahora unificasen!). Aimar Bretos se ocupará del tramo informativo, y Macarena Berlín del segundo. Son, también, voces habituales de la cadena de Prisa Radio y engancharán enseguida con la audiencia. Aimar es éxito asegurado (¡cómo ha mejorado mi paisano!). Y en cuanto a Macarena creo que está llamada a mayores gestas en la casa. Tal vez éste sea el momento para promocionarla, cuando “Hablar por Hablar” ha sido seccionado por esa apuesta generacional que se llama “Oh, Mylol”, y ha perdido mucha de la fuerza tradicional que ha mantenido a lo largo de los tiempos. A muchos oyentes del programa no les ha hecho ninguna gracia que les violen su tiempo de catarsis en beneficio, precisamente, de un programa (o conjunto de programas) cuyo objetivo es hacer gracia…

La Tarde’  de Cope también está de despedidas, porque Ramón García será sustituido el próximo curso por Ángel Expósito, que creo encontrará en  este tramo horario vespertino un marco más adecuado a su estilo cercano y cómplice que, para unos se excede en compadreo y para otros renueva estilos y formatos. El equilibrio siempre es difícil de ajustar y a menudo se circula al borde del abismo. Antes de este relevo María José Navarro y Elena Grandal serán las encargadas de conducir el espacio en verano. Navarro será la que acompañe, por cierto, a Herrera en “La Mañana”, una veterana profesional, muy querida por los oyentes de la Cope.

Arturo Téllez, sustituye a Julia Otero, Onda Cero
Como en años anteriores Julia Otero y su ‘Julia en la Onda’ en las tardes de Onda Cero, pasará a llamarse desde el próximo lunes 27 de julio ‘Jelo en la Onda’ con Arturo Téllez al frente. Repiten equipo y presentador. Eso es estabilidad. Fomentar la costumbre.

A Roberto Sánchez le tocará, un verano más, quedarse a abrir cada tarde “La Ventana”, en la SER, con su cercanía y oficio de siempre y en el escaparate de al lado del dial, en RNE, Ciudadano García se marcha y deja al frente del negocio a David Sierra, el subdirector del programa, para que se ocupe del mes de agosto.

Por las noches, los informativos recortan su tiempo de emisión, porque la actualidad también se reduce, aunque llevamos unos cuantos veranos que la intensidad no (sobre todo al final). Marta Ruíz se quedará al frente de “La Linterna”, de Cope, de Juan Pablo Colmenarejo; María Hernández continuará en “La Brújula” de Onda Cero, a la espera de que se haga público el nombre del profesional que asumirá la dirección de este informativo a partir de septiembre; en “Hora 25”, en la SER, serán dos nombres los que se turnarán para dirigirlo y presentarlo, Pedro Blanco y Pablo Morán, Pedro y Pablo (¡es lo que tienen las coincidencias, con perdón y cariño a los dos!), y en RNE, Miguel Ángel Domínguez, deja “24 Horas” en manos de su subdirector Vicente Ortiz, durante el mes de agosto.

Pablo Morán y Pedro Blanco se alternan en "Hora 25" (SER)
¿Y qué pasará en el fin de semana veraniego de la radio española? Que regresan las voces habituales de esta época del año. El líder –y cada vez más líder- “A Vivir que son dos días”, de la SER, contará, una edición más, con Lourdes Lancho, que le echa no solo oficio a raudales, sino también cariño por los oyentes y éstos lo notan. Javier del Pino puede irse muy tranquilo. Además, Javier es de los que sabe rodearse de talento para brillar más él. Pocos hay que lo reconocen y evidencian como él. Bueno, también lo hace Pepa Fernández, en RNE, en su “No es un día cualquiera”. Por eso deja en manos del subdirector Carlos Santos el programa. La ‘familia’ de NEUDC se queda muy bien arropada por “La Libreta colorá”. En Cope, Pilar Cisneros sustituye a Cristina López Schlichting y en Onda Cero, Isabel Gemio se toma vacaciones y su programa no lo hace nadie. Se cambia la parrilla y repite Merche Carneiro, pero ésta llega con programa propio: “Con buena onda”. Que cada uno saque sus propias conclusiones en torno a la sensación que produce que nazca un nuevo programa para evitar que nadie presente el original.

Carlos Santos se ocupa de la 'parroquia' de "No es un
día cualquiera" durante la ausencia de Pepa Fernández
Y me quedarían muchos más nombres, de deportes, de los programas especializados, de los nuevos que llegan y se incorporan durante el verano a la antena de una u otra cadena. Pero ya habrá tiempo para repasar algunos nombres de lo que pueda oír, porque avanzo –y ya he tuiteado algunas opciones- que llegan programas, con contenidos y profesionales para seguir muy de cerca. Siempre he mantenido que el verano es un excelente banco de pruebas para ir completando cantera y parrilla, que de ambos viven las cadenas de radio y, sobre todo, de oyentes, a los que no se puede decepcionar en ningún momento. Y con este plantel de colegas, estoy seguro de que todos encontrarán su mejor opción. Suerte a todos, compañeros, y oyentes. La Radio no puede bajar calidad en verano. 

martes, 21 de julio de 2015

En verano la radio sin estrellas, ni jefes (I)

Tipología de los jefes en verano

El entorno del sustituto

Llega el verano y con él la radio cambia. Sigue siendo radio, pero las voces que nos acompañan no son las habituales que, como todos, tienen derecho a sus días de descanso, como cualquier otro trabajador. A veces inferimos que por ser alguien de la radio debería vivir en ella permanentemente. Es cierto que a muchos compañeros, entre los que me incluyo, sólo nos faltaba, en alguna época de nuestra vida, una cama y un orinal, como diría Camilo José Cela, para completar la jornada, tal era el cúmulo de horas que invertíamos en el lugar de trabajo que, ¡grandísima suerte!, era la radio.

Hay algunas cosas que no han cambiado tanto
en las últimas décadas de radio en verano
Un servidor acumuló muchos veranos trabajando, en diferentes destinos y programas. Era la oportunidad, para los que no éramos ‘estrellas’, de poder estar al frente de los programas de la cadena. Los asumías como un reconocimiento, por cuanto el mandato implicaba la confianza de los jefes, pero pasados (sufridos) muchos veranos, surgía un doble sentimiento de alegría, por un  lado y de cansancio, físico y mental, de otro.

Trabajar en verano, para quien sea oyente, y desconozca la situación, provoca un desgaste mucho mayor que hacerlo “en temporada”. Se preguntarán por qué hago esta afirmación. Fundamentalmente, por dos razones: una exógena y otra endógena. La primera es que, como regla general, la actualidad se relaja, y encontrar buenos contenidos, atractivos, entretenidos, que den juego en antena y cuyos invitados sean accesibles, resulta bastante complicado, y exige mucho trabajo de producción. La segunda, interna, se corresponde con las vacaciones del equipo habitual del programa o informativo. La plantilla se reduce, por lo general, a más de la mitad, porque el director del programa quiere tener a todo su personal –lógico- descansado en septiembre, para afrontar el comienzo de la nueva Temporada con fuerza. La coincidencia de ambas circunstancias pesa más con los años y la experiencia. Y, como digo, desgasta más a quien asume la responsabilidad de afrontar el verano ante el micrófono.

La radio tiene que salir a la calle,
y más en esta época del año
Si sumamos que esa condición de “sustituto de…” perdura en el tiempo y acumula veranos, uno tras otro, y no hay –en Temporada- más alternativa que el destino habitual, sin promoción interna ni perspectivas, coincidirán conmigo en que no es una buena política que anime a continuar con esa labor, como digo, agradecida en lo profesional, sin duda, pero de gran desgaste en lo físico, y mental.

Pero existen aún más matices. El encargo hay que cumplirlo de la mejor manera posible, haciendo un buen trabajo, pero ¡cuidado! sin mejorar al original, no vaya a ser que se destaque demasiado y moleste más que ayude. En estos casos, de grandes sustitutos, la cosa no suele terminar bien. Hay que asumir la sustitución con un grado doble de humildad, por cuanto no se trata de “tu programa”, sino de un programa ajeno que, circunstancialmente, tú estás presentando ahora. Condición número uno para afrontar el verano sin efectos secundarios posteriores…

No me olvido del EGM. La encuesta de la AIMC se para estos tres meses. La radio no descansa, pero el Estudio General de Medios se silencia. Los anunciantes siguen invirtiendo su dinero en publicidad y necesitarían seguir manteniendo el pulso a las audiencias para optimizar sus políticas comerciales. Pero una encuesta del EGM resulta muy cara y este período del año no es tan significativo o trascendente como los del resto del año. ¿La decisión de los socios de la AIMC? Suprimirlo julio, agosto y septiembre. Evidentemente, los sustitutos trabajan más cómodos, sin presiones en forma de encuesta trimestral. Por el contrario, ¿qué ventajas podría aportar un EGM estival? Tal vez nos encontráramos con sorpresas como que un sustituto hace subir la audiencia de un programa. Es posible que al director titular no le gustara el dato, pero a la empresa le ayudaría a valorar más a sus profesionales. En todo caso, esto no deja de ser una ficción, porque este escenario no se va a dar, al menos en el corto plazo.

La radio de proximidad,
si está bien hecha, es imbatible
Y no olvidemos tampoco el marco de actuación de los “sustitutos”, porque el resto de mortales –la grandísima mayoría- disfruta de sus vacaciones en julio y agosto, así que ellos “van a la contra”, no pueden disfrutarlas igual, y sus familias (sobre todo si tienen hijos) tienen que marcharse a la playa con la pareja, o los abuelos y, con suerte, ellos pueden ir a pasar algún fin de semana (esto si no les toca trabajar, precisamente en sábados y domingos). También los hay “Rodríguez” militantes, por qué no decirlo…

Me queda un capítulo: el de los jefes. Como es natural, los despachos se vacían. Todos se marchan de vacaciones porque en septiembre hay que estar de nuevo al frente para ir apagando fuegos… El verano, o mejor dicho, en función de la actitud ante el verano, se puede establecer una tipología de los jefes: los hay que desaparecen, desconectan absolutamente y se olvidan de que siguen siendo jefes, aunque sea en la distancia, y no responden al teléfono (porque previamente han elegido un lugar para sus vacaciones sin la debida cobertura); los hay que se marchan de vacaciones, pero están pendientes, discretamente y de vez en cuando se manifiestan, para que sepas que estás vigilado; los hay que se marchan y se dedican a escuchar la radio más de lo que lo hacían en el despacho y a freírte a whatsapp, o mails (¡qué agonías!) y los hay que se marchan, están localizables, sabes que lo están, confías en ellos, pero ni ellos te llamarán (ya te lo dirán todo a la vuelta), ni tú tampoco les molestarás, salvo que sea estrictamente necesario.

La radio en la calle sigue atrayendo a muchos oyentes.
Aquí el montaje en la plaza de Callao (Madrid) de los
90 Años de Radio Madrid (SER)
Sin darme cuenta, reflexionando en torno al escenario estival de la radio en España, me he dado cuenta de que, sin pretenderlo desde luego, he trazado algunas líneas básicas de la sociología hispana, porque muchos de los conceptos que he ido manejando son perfectamente extrapolables a otras profesiones. Pero la radio tiene otro componente añadido, que introduce ruido en este proceso, y que tiene que ver con el ego, que en televisión se multiplica por cien. Resulta inevitable sumar dosis de autoestima mediática a algunos profesionales que hasta ven peligrar su puesto por el sustituto, por sus inseguridades tapadas.

Como ven, el panorama es lo suficientemente complejo como para concederle la importancia que sin duda requiere. Por todo ello, y antes de cerrar la temporada de este blog, hasta su regreso en septiembre, me gusta dedicar un post a los compañeros que van  a ocuparse de las sustituciones de verano. Los compañeros que, en definitiva, van a sufrir este escenario en el que el único antídoto que relaja un poco sus efectos perniciosos es hacer radio. Sí, parece una paradoja, pero es absolutamente cierto. Cuando un profesional se sienta ante el micrófono, con una, dos, tres, cuatro o más horas por delante, y se siente seguro (ahí está el trabajo previo) se dispone a disfrutar de su oficio, a dejarse llevar por el pulso de la radio, que es reflejo de la vida a la que circunda. Así, al finalizar el tiempo del programa, el reloj ha corrido una maratón para él. Pero sólo es su percepción subjetiva, porque las manecillas no se han vuelto locas… Es en este momento cuando se produce el bajón físico, cuando recoges los papeles de encima de la mesa del locutorio, te levantas y, con las piernas algo entumecidas por el paso de las horas, te acercas a la redacción para valorar con el resto del equipo los fallos y los aciertos del programa.

¡Va por todos ellos, queridos colegas! Disponeos –si no lo habéis hecho ya- a relativizar todo el entorno que he señalado aquí y a primar el hecho de que estáis haciendo radio, que estáis acompañando a la gente, en una época del año muy agradecida, en la que se escucha mucha radio, en la playa, el monte, el apartamento de verano, etc. El oyente, que es siempre agradecido, sabe apreciar un buen trabajo. ¡FELIZ VERANO RADIOFÓNICO!

Continúa…

jueves, 16 de julio de 2015

La Cope, ¿aupada hacia el liderazgo de la radio española? (y II)

La mirada de Carlos Herrera está 
repleta de humor y humanismo
Continúa...

¿Qué fue lo que aportó José Ramón de la Morena respecto de José María García? ¿O el propio Carlos Herrera respecto del maestro del Olmo? ¿O Pepe Domingo Castaño respecto de Joaquín Prat? ¿O Carles Francino respecto de Iñaki Gabilondo? ¿Sigo? Aportaron una evidente renovación generacional y, con ella, una nueva manera de hacer radio –siempre con oficio- pero sensiblemente diferente a la de los profesionales a quienes sustituyeron.

No es ajeno Carlos Herrera a esta realidad, porque es inteligente, y sabe ver, y entrever, el panorama que tiene delante. Y de ahí su apuesta de cambio, que tanto ha molestado en Atresmedia Radio, donde se han considerado traicionados por el almeriense, tanto que la ruptura de relaciones se ha manifestado también en la salida del baluarte de Herrera en el staff, el veterano, y curtido en tantas batallas, Javier González Ferrari. Carlos apura su “último cartucho”, y volverá a deslumbrar con su ironía, sarcasmo y puntito, comedido, de escatología, tan pegado a la calle; pero viene con fecha de caducidad, y seguramente la ha puesto él. No es nuevo que su intención, a diferencia de Luis o de Iñaki, no es perdurarse en los micrófonos, sino sacar tiempo para disfrutar de lo logrado. Estas largas vacaciones de “prejubilado” (como él mismo las ha definido), que han incluido el enésimo Camino hacia Santiago, forman parte de esa filosofía hedonista que practica, con todo derecho, como miembro destacado del “Club de los Bon vivant” que es (si no lo preside...). Si el horizonte marcado está en los 61-62 años… no le queda mucho tiempo para ganar la batalla de las mañanas, y en esto el EGM no suele correr para certificar cambios bruscos. Creo que su tope, conociéndole, no estará en más de cinco años, y me parecen casi demasiados en su caso. De hecho, ha firmado (¡a mí no me sorprende nada...!), según la nota de Cope, por tres años "ampliables". ¿Ampliables sin madrugones? Ya lo veremos...

Javier González Ferrari ha cerrado la misma etapa que
Herrera en Onda Cero y busca lo que más le apetece
 ahora: micrófono. Carlos no le dejará solo...
La radio, ya se sabe, es una carrera de fondo. Y en el caso de Carlos, me temo, como se manifestó con Luis del Olmo, la pérdida de seguidores tiende a aumentar conforme uno va cambiando de destino. No sólo porque creo que han aumentado las fidelidades a las cadenas elegidas (y en este sentido Onda Cero está menos escorada a la derecha ideológica del país y su alternativa –Alsina y Lucas- llegará a septiembre más rodada), sino también porque los oyentes que Herrera puede atraer a Cope serán parte (ya veremos qué porcentaje) de los que tenía, probablemente una gran mayoría de quienes ya escuchaban la cadena de los obispos (¿los que escuchaban a Javi Nieves serán oyentes de Carlos Herrera?) y, ¡cuidado! pocos más. Los caladeros de la radio tradicional donde faenar están bastante delimitados y cada vez resulta más difícil pescar un nuevo oyente.

Pero esta realidad, no resta ni un ápice de ilusión –y desde luego indiscutible profesionalidad- a la actitud de Carlos Herrera, que llega a Cope dispuesto a dar la batalla de las ondas, apoyada –es cierto- en una cadena mucho más potente, en su red e implantación. Sus últimos años en Onda Cero, pese al apoyo de sus hoolingans “Los Fósforos”- (otro de los éxitos de Herrera: crear una comunidad de oyentes, que se marcharán con él…), entraron peligrosamente en la rutina e insistían en fórmulas demasiado recicladas. El cambio de aires le va a venir bien, al propio Herrera, y a su programa, que se va a beneficiar de parte del equipo que deja, en las mañanas, Expósito, como son su buen amigo, de tantos años, Goyo González, primer candidato a sustituirle durante sus ausencias en el tramo de magazine, y Paloma Tortajada, apoyo fundamental en la parte informativa, que asumiría también la sustitución en este tramo. Dos columnas, ya consolidadas, y rodadas en el estilo Cope durante esta última temporada. Me consta que Ángel Expósito hubiera querido arropar su desembarco en las tardes con estos dos compañeros, pero Carlos Herrera necesita apoyos sólidos de dentro de la casa con los que construir su nuevo programa y a nadie se le escapa, si escucha uno la radio (y Carlos lo hace a todas horas, y a todas las cadenas) el magnífico trabajo desarrollado por ambos. Como también se ha fijado Carlos en el buen trabajo desarrollado por Juan Antonio Alcalá, de la redacción de deportes, al que tendrá a su lado.

El equipo que hereda Carlos Herrera en Cope,
 heredado, ¡y elegido!
 Carlos Herrera sabe elegir entre lo muy bueno
La llegada del periodista almeriense, criado en Cataluña, va a provocar reajustes en la parrilla y bailes de presentadores, e incluso la salida de uno de ellos, que ha hecho un trabajo digno –muy tutelado por la consultora sueca-, aunque con resultados más que discretos: el bilbaíno Ramón García, Ramontxu. Ángel Expósito, al frente del primer tramo de las mañanas, baja a la tarde, siguiendo el camino de Carles Francino en la SER (aunque por otros motivos) y se prepara para asumir un programa de mayor contenido informativo, también político, intuyo, aunque con peso relativo, si seguimos las directrices de la consultora sueca, que apuesta por espacios informativos/políticos no demasiado extensos, sino bastante ajustados en tiempo, como opina el propio Expósito. Estoy convencido de que el estilo del exdirector de ABC encajará mejor en este tiempo vespertino, donde podrá combinar el tono solemne que exigen algunos contenidos más serios, con su campechanía/cercanía con el oyente, que a tantos ha sorprendido en el informativo de Cope en esta última temporada. Y es que el cambio de tonos, en la radio y en la vida, es continuo. ¿Por qué no en la antena?

Juan Pablo Colmenarejo, un valor sólido de
la Cope, confirmado en esta nueva etapa
La nueva programación de la cadena de los obispos continuará con “La Linterna”, en manos de Juan Pablo Colmenarejo, al que dicen, con poco fundamento, que ha tocado Onda Cero, como represalia por el fichaje de Carlos Herrera. Colmenarejo es otro de los puntales de la parrilla de la Cope, como no podía ser de otra forma. Su solidez al frente del informativo nocturno es incuestionable, tanto por posicionamiento, como incremento de audiencia, tan bien apoyado por los deportes, aunque la excesiva presencia de competiciones futbolísticas emborrone la continuidad del programa entre semana (como le ocurre a la competencia, que ha establecido diferentes estrategias para paliar el problema).

Por último, los deportes, con “El Partido de las doce”,  con mi admirado, y paisano, Joseba Larrañaga y José Luis Corrochano, a larga distancia del líder, cerrarían la jornada. Ésta es la siguiente página a la que quieren prestar más atención en Cope, pero sería tras la llegada de Herrera a las mañanas. No es admisible que mientras que “Tiempo de juego” sí ha planteado batalla al “Carrusel Deportivo”, de la SER, el programa deportivo nocturno se encuentre a 600.000 oyentes (datos oficiales EGM, 2ª ola, 2015) de “El Larguero”.

La pregunta que quedaba en el aire era el destino de Ramón García, que sale de las tardes, para dejar paso a Expósito que baja de las mañanas, desplazado por Carlos Herrera, que no ha querido contar con él, pese a que era una posibilidad. Lo lógico hubiera sido –y creo una buena apuesta- trasladarlo a los fines de semana, modificando los horarios, adecuándolos a los de la competencia, y jugando en primera liga, no a destiempo. A veces ‘salirse del tiesto’ conlleva diferencias negativas en el EGM a la hora de valorar el impacto de las diferentes horas, aunque es cierto que en el fin de semana, cuando más avanza la mañana se concentran más oyentes. Un domingo, por ejemplo, registra más oyentes de 12:00 a 13:00 horas, que de 8:00 a 9:00 horas, solo por los usos y costumbres, más relajados, de ese período semanal.

Ramón García sale de las tardes, después de una
temporada muy marcada por los consultores suecos
En el fin de semana había otros escollos, el programa dedicado al campo, un histórico que dirigió “La Tarde”, con ninguna fortuna, César Lumbreras (“Agropopular”) y sobre todo Cristina López  Schlichting, directora y presentadora de “Fin de Semana”.  Hace algún tiempo que López Schlichting había manifestado su interés por adentrarse en la noche, cambiar de registro y experimentar la radio nocturna. Éste podía ser un buen momento. Pero finalmente, e imagino que tras pensárselo bien, ha decidido continuar en el programa, decisión que han apoyado en Cope, donde la presentadora sigue contando con importantes padrinos. El caso es que, unos por otros, Cope sigue sin competir en las mañanas del fin de semana, donde la SER, Onda Cero, y también RNE continúan recabando más apoyos, por este orden.

La Cope se refuerza, ¡qué duda cabe! Desembarca Carlos Herrera, que presentará el programa desde su Sevilla del alma, en un estudio cuyas obras estarán terminadas a tiempo para recibirle, sin control de contenidos, y de forma, por parte de la consultora sueca, y con vía libre para hacer su “radio preferida”, la que siempre ha hecho, la que mejor sabe hacer y la que atraerá a sus fieles, entre los que “Los Fósforos”, olvidados por Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas, en Onda Cero, tal vez, a medio camino, por considerarlos público fiel de Herrera y hostil suyo, por robarles al almeriense, tendrán un espacio preferente.

Lucas y Alsina darán la batalla a Herrera desde
 su antigua casa. Ambos son sinceros
 admiradores del almeriense
La Cope se juega mucho con el fichaje de Carlos Herrera y están dispuestos desde luego a amortizarlo muy bien. El anuncio, a bombo y platillo, de la llegada del almeriense, antes incluso de la finalización del contrato con Atresmedia Radio (30 de junio), algo por lo que luchó Herrera, que ha impuesto un silencio de caballero en todo este proceso, no apoyado desde luego desde la cadena de los obispos, donde estaban nerviosos por iniciar la carrera cuanto antes, refleja la apuesta de esta casa, y van a poner todos los medios necesarios para el triunfo de sus objetivos.

Pero si esto pasa en Cope, el resto de cadenas no se van a quedar de manos cruzadas. La más perjudicada, Onda Cero, que no olvida la jugarreta de los obispos, movió ficha antes incluso de que expirara la relación contractual que mantenía con Herrera. “Yo no he incumplido nunca ninguno de mis contratos” –se apresuró a decir el periodista, para desvincularse de la decisión, aunque asumiéndola respetuosamente-. Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas fueron el recambio elegido con su programa “Más de Uno”, título que algunos –presuntos fieles de Herrera- cambiaron maliciosamente por “Dos por uno”.  Ambos son magníficos profesionales que bien podrían haber asumido en solitario todo el programa, pero éste será asunto a analizar en otro momento. Queda por comunicar quién será el elegido para sustituir a Alsina al frente de “La Brújula”, toda vez que parece descartada la opción de María Hernández, la segunda de a bordo. Se habla ya de David del Cura, ex Dircom de Soraya Sáenz de Santamaría, como nuevo director. Llegaría con 'etiqueta', en vísperas electorales... 

Pepa Bueno y Àngels Barceló, en la SER
La SER, por su parte, lejos de aquella revolución –cambio de cromos- que propugnaban algunos medios, que ponían a Pepa Bueno en la calle, a Àngels Barceló al frente del “Hoy por Hoy”, a Javier del Pino en “Hora 25” y a Gemma Nierga en el “A Vivir”, la cadena de Prisa Radio continúa atravesando internamente una difícil situación, pero se sabe fuerte en el escenario radiofónico, gracias a las cifras del EGM. No se esperan cambios reseñables, según Lluís Rodríguez Pi, su director de Antena. De RNE no se esperan cambios muy destacados, por cuanto su oferta está mejorando con respecto a la anterior parrilla. Las columnas de su programación no van mal, Alfredo Menéndez, José Antonio García y Pepa Fernández, los tres con oscilaciones en el EGM, no demasiado llamativas, van consolidando sus respectivos espacios; aunque Menéndez sonaba (ya lo ha desmentido) para ocuparse de “La Brújula” y volver así a su antigua casa, Onda Cero. Pasar de casi un millón de oyentes y liderar la mañana en la radio pública a poco más de medio millón en la emisora de Atresmedia Radio, se me antoja un paso atrás, sin conocer la retribución, claro. Estoy seguro de que la empresa privada sabría recompensar mucho mejor el esfuerzo que la pública…

Así todo, un año más, las expectativas ante la nueva temporada de radio, la 2015-2016 se me antojan muy interesantes para observar el panorama de cambios y seguir el único instrumento que tenemos hasta ahora para ir certificando los movimientos de la audiencia: el EGM. Todas en sus puestos…

martes, 14 de julio de 2015

La Cope, ¿aupada hacia el liderazgo de la radio española? (I)

Todo está ya preparado. Aunque a los obispos no les gusta vincularse con la gestión diaria de la Cadena de Ondas Populares Españolas (Cope), es indiscutible que los planes que se avecinan, y la política de fichajes establecida, cuenta con su apoyo expreso. El contrato que ha conseguido atraer a Carlos Herrera, muy elevado (aunque él se ha encargado de desmentirlo, y de afirmar que "sólo ganará dinero, si lo gana la Cope) tiene que salir de una compañía maltratada por la crisis económica, que sigue despidiendo a sus empleados, y deshaciéndose de talento. Cierto es también que su llegada a la Cope pretende actuar de dinamizadora de sus mañanas, además de imán de oyentes, lo que logrará atraer (presumiblemente) mayores ingresos por publicidad, y por tanto una sensible mejora de la cuenta de resultados. Habrá que ver luego, y estudiar muy bien, si el beneficio redunda en el propio Herrera y qué queda para la Cope. No creo que sea necesario recordar el histórico de los contratos millonarios de José María García y las rentabilidades que condicionaba en las empresas en que trabajó.

Carlos Herrera, muy esperado por sus oyentes
Lo cierto es que, con los obispos convencidos de las bondades de la adopción de Herrera, viejo conocido de la casa, la Temporada 2015-2016 se prevé movidita. No sólo, y principalmente, en la propia Cope, sino también en el escenario de la radio generalista española. ¿Por qué subrayo que a nivel interno estos diez meses estarán revestidos de preocupación? Por muy diferentes razones. La primera, y principal, porque habrá que confirmar expectativas. El propio Herrera, sin duda seguro de sí mismo y de su poder de atracción, se mostrará inquieto (y tres oleadas del EGM, avanzo, resultarán insuficientes para precisar datos) por sus resultados. ¿Logrará atraer el porcentaje de oyentes –de la tarta de la audiencia- que se espera de él, que se ha recogido en el contrato? ¿Y los directivos de la Cope? Obvio es decirlo, analizarán con toda clase de lupas las cifras de la audiencia surgida de su nuevo, y costosísimo, fichaje. Herrera deberá someterse al EGM, que tanto critica. Por lo menos, en el corto-medio plazo, en números redondos, aspiran a duplicar la audiencia de la mañana. A Herrera se le van a exigir dos millones de oyentes, y de ahí para arriba…

El pasado 29 de junio, presentándose en sociedad
La presión va a ser, en la planta noble de Alfonso XI, intensa. Por si fuera poco, la exclusión de los dictámenes de la consultora sueca sobre la marcha del programa de Carlos Herrera (¡a estas alturas, quién le va a dar lecciones de radio al periodista almeriense, lo que no sabe por conocimiento lo suple con su proverbial intuición y experiencia!) pone en tela de juicio su trabajo. Si con su concurrencia ha logrado resultados discretos (ahí está el EGM certificando la tercera posición de la Cope), la llegada de Carlos Herrera puede entenderse, indirectamente, como el resultado de su ineficacia o cuando menos falta de acierto en la inspiración de sus directrices y apuestas por la orientación de la parrilla de la cadena. No han sido capaces de dar en la diana del éxito y por tanto ha sido imprescindible tirar de talonario para corregir su impericia.

Fernando Giménez Barriocanal, 
presidente de Cope, 

Radiochips estuvo muy agudo al afirmar en Twitter: "Toda la COPE le dice unánimemente a los oyentes de la COPE de siempre que tenían que haber escuchado Onda Cero desde 2004". Pues es cierto. Como no hemos sido capaces de ganar la batalla por el segundo puesto, lo que hacemos es fichar a quien lo ocupaba. Pues muy bien.

Otro de los aspectos que se impone analizar tiene que ver con el techo de la Cope y el del propio Carlos Herrera. Tema complejo éste, sin duda. El almeriense no logró superar en mucho los dos millones de oyentes en Onda Cero. Parecía trabajar, en sus últimos años, con un nicho maduro, si utilizamos términos de márketing, una audiencia fidelizada, pero estancada y, posiblemente, en declive. Es lógico pensar que esa limitación, reflejada en el EGM, pudiera ser consecuencia no tanto del mismo comunicador, cuanto de la cadena desde la que hablaba. Éste ha sido seguramente uno de los argumentos que le ha llevado a Herrera a “probar suerte” (con una red bien cubierta) en la Cope. ¿Y a qué nos conduce a pensar que el techo de la cadena de los obispos es más alto? ¿La cobertura de su red de emisoras, enriquecida con los postes de la fenecida Punto Radio (Vocento) allá por mediados de 2013? ¿De verdad? No es cierto que han transcurrido más de dos años de aquella absorción/alquiler y la Cope continúa en tercera posición en el ranquin de cadenas de radio españolas?

Incluso el también millonario fichaje del equipo de deportes saliente de la SER, con Paco González a la cabeza se apoyó en esa nueva red de emisoras, enriquecida por la operación con el Grupo Vocento que, paradójicamente, ha logrado poner en negro sus números contables como “alquilada”, mucho más que como “compañía propia explotada”. Desde el desembarco de este equipo de deportes la batalla de los fines de semana se observa con interés, aunque entre semana, de lunes a viernes, la SER continúa ejerciendo su indiscutible liderazgo, a años luz del intento de Cope. Esta situación, por cierto, podría cambiar si se confirmaran algunos movimientos de tierra entre los componentes del equipo de deportes, fundamentalmente centrados en Paco González y Manu Carreño. Movimientos que se precipitarían tras la salida (no le pueden quedar muchas temporadas más…) de Pepe Domingo Castaño de “Tiempo de Juego”. Pero ésta es otra batalla…

Manu Carreño, ya en Cope, refuerza un equipo
deportivo que ya lo quisiera más de una cadena
Personalmente mantengo que la Cope vive maniatada por su propia marca. Si algo han demostrado estos dos años de alquiler de los postes de Punto Radio es que la audiencia no la dan los centros emisores, ni los transmisores (de FM). La audiencia llega por los contenidos y, si se me apura, por la proximidad ideológica, o generacional, con los conductores de los programas. No por encontrar, en el tupido dial, dos o tres señales de Cope en una ciudad, ésta suma, necesariamente, más oyentes. El precedente lo tenemos en RNE y su poderosa implantación en España, tan presente que en algunos casos acercando unos auriculares a la lavadora hasta podía oírse su señal, y sin embargo, no ha logrado –pese a esta clara supremacía- situarse al frente de la radio española generalista en audiencia.

La Cope pertenece a quien pertenece. Es incuestionable. Responde a un ideario ideológico de centro derecha cuando no, directamente, a la derecha. Que nadie espere escuchar en sus diales una defensa del actual legislación sobre el aborto, o sobre el matrimonio homosexual, no digamos nada sobre la adopción en estos colectivos. Es natural, y coherente. Pero es una barrera que impide el acceso de muchos oyentes españoles que no comulgan con este universo ideológico. Sociológicamente, es curioso, España no es de derechas. Pero sí es mayoritariamente católica, los bautizos, bodas y comuniones siguen cotizando (auspiciados en muchos casos por convencionalismos o rutinas, cuando no en incoherencias), aunque a la baja, y cada vez más encuestados se declaran “no practicantes” (como si la condición de católico observara dos, o tres, velocidades de militancia, se es o no se es…). Incluso, si se me apura, el mismo logo de Cope convive con una estética trasnochada, nada atractiva, que requeriría, a mi modo de ver, un valiente rebranding para reforzar la imagen de modernidad de una cadena de radio que es percibida como antigua (incluso su publicidad), cuando en muchos casos es injusta esta impresión. El propio presidente de esta cadena, Fernando Giménez Barriocanal, afirmó“este fichaje refuerza los tres pilares en los que se sustenta la oferta de radio moderna de COPE". ¡Hombre! Moderna, moderna... se me antoja poco ajustado a la realidad...

El logo necesita un rejuvenecimiento
La Cope tiene techo, el que marca la propia realidad social española, que muchos políticos de reconocido nombre, y escasa responsabilidad, tratan de azuzar entre derechas e izquierdas, azules y rojos, con todo el mal que ha hecho esta división a la historia de nuestro país. Son tiempos de transversalidad ideológica, de desvanecimiento de límites entre opciones políticas y de encuentro (y pactos) entre diferentes inspiraciones. Pero sin embargo, la vehemencia en la que siempre ha vivido inmerso el español, desde su propia idiosincrasia, hace que estos modelos, basados en el enfrentamiento, cuenten con tantos adeptos, más si desde los mismos medios de comunicación se alimenta esa inexistente y forzada oposición y se obvia la cada vez más necesaria colaboración desde la cordialidad y la tolerancia.

La Cope vive presa de su propia inspiración. Es su gran patrimonio, pero también su lastre. Hasta el propio Paco González, al llegar, tuvo que declarar que los obispos no le obligaban a ir a misa todos los días. Estaba tratando de neutralizar el “efecto Cope” entre sus oyentes de la SER. Muchos se fueron con él; otros no solo se quedaron en la cadena de Prisa Radio, sino que juran y perjuran que no sintonizarán nunca la Cope. Es el efecto rechazo que provoca una cadena tan identificada con una opción ideológica que, inevitablemente, expulsa de ella a quienes no participan de su ideario. De la otra parte, existe la correspondencia: oyentes de Cope de toda la vida a los que mentar la SER es mencionar poco menos que al diablo. Ni la Cope es golpista, ni la SER anima a la quema de iglesias, ¡señores! Alimentar estos arquetipos con extremismos nos conducirán al desastre. La convivencia está en juego. La presencia de Federico Jiménez Losantos en las mañanas de Cope, que tantas tribulaciones provocó entre los obispos que le pagaban, bordeaba el enfrentamiento, por ser generoso… Herrera, sin embargo, logrará en Cope la coherencia ideológica que perdió en Onda Cero, por un José Manuel Lara, desaparecido presidente del Grupo Planeta, convencido de que la variedad ideológica (Antena 3 TV versus La Sexta) reportaba más beneficios empresariales, por cuanto abarcaba mayor número de clientela.

Carlos Herrera, Ernesto Sáenz de Buruaga, Carles
Francino,  Àngels Barceló y Luis del Olmo,
tres de ellos han pasado por Cope
Carlos Herrera aumentará la audiencia de la Cope. Cualquier analista firmaría esta frase. La cuestión no es el todo, sino el cuánto. ¿De qué cifras estamos hablando? El objetivo inmediato a batir es Onda Cero. Los obispos se han propuesto situarse en segundo lugar de las generalistas, y Herrera llega como principal estandarte para lograrlo. Pero no va a ser ni tan sencillo, ni tan rápido. La aspiración particular de Herrera incluye, me imagino, el liderazgo de su programa frente al “Hoy por Hoy” de la SER, una batalla que veo, si no imposible, sí al menos muy complicada, y larga, por cuanto el EGM reacciona muy tarde, como sabemos, y no es ni mucho menos un panel de audiencia inmediato. Demasiado triunfalista es el discurso de Cope recogido en la nota de prensa del fichaje de Herrera: "el Grupo (Cope) se marca como objetivo liderar la radio en España". Bueno, los sueños son gratis y los suecos muy caros...

Sin embargo, y mi reflexión se centra en el medio y largo plazo, puede que la solución de Carlos Herrera sea, y ruego se me entienda bien, una apuesta sólo a corto. La radio de este almeriense que lleva la radio en las venas, y pertenece, por derecho propio, al triunvirato español formado por Luis del Olmo e Iñaki Gabilondo, ¿tiene fecha de caducidad? Yo creo que sí, que es una radio “generacional”, y lo digo yo que soy un furibundo defensor de esa/esta etapa brillante, pero entiendo –y soy consciente- de que sus mayores defensores formamos parte de su mismo universo.

Ángel Expósito, un todoterreno que ha impuesto
en las mañanas Cope un estilo inconfundible
La radio que estaban haciendo Ángel Expósito y Javi Nieves, sobre todo la de éste último, me parecía una apuesta más ‘a futuro’, un intento por actualizar el producto en particular y, si se me apura, y atendiendo a generalizaciones, un esfuerzo por rejuvenecer la radio generalista que adolece de falta de audiencia joven, que no concilia con esta radio pensada para dos o tres generaciones, de edades próximas a la madurez. Personalmente, interrumpir con esta brusquedad este camino abierto –seguramente de manera interina, a la espera de la llegada de Herrera- me ha parecido un error.  Carlos Herrera, resulta inevitable, tiene una manera de hablar, un vocabulario, unos referentes, incluso una mise en scène radiofónica, que conecta con su generación, la inmediata posterior y la inmediata anterior, pero pincha con las más jóvenes, con las que sí conecta,  en parte, por ejemplo, Javi Nieves, que pertenece a otro tiempo, incluso en su manera de hablar. Me contaban no hace mucho varios profesores de una reconocida facultad de comunicación española que sus estudiantes se quejaban de que “no entendían” la radio de Herrera, que les parecía –en fondo y forma- completamente “ajena” a su línea de pensamiento y a su entorno cultural. ¡Lógico! Y a nosotros la radio de Bobby Deglané que escuchaban nuestros padres...

Continúa...