jueves, 29 de enero de 2015

El EGM sin prisas: tercera ola 2014 (II)

Una mayor apuesta por el tramo local posicionaría mejor a las grandes cadenas

Continúa…

Los gráficos en el EGM resultan, en ocasiones, enormemente esclarecedores de la situación, de las fortalezas y las debilidades. ¿Dónde se acercan más, por ejemplo, las curvas de SER y OC? ¿Y RNE, dónde supera a Cope, en las tardes? ¿Y dónde adelanta ampliamente la Cope a Onda Cero, por las noches? Más datos: si se hiciera un esfuerzo en la programación local/regional, es posible que Onda Cero lograra mejor posicionamiento. La SER lo logra. No sé por qué no lo intentan al menos los demás…

A pesar de que la cadena de Prisa Radio se ha visto obligada, por la contracción de los mercados publicitarios locales, que han perdido fuerza (e inversión) a reducir su presencia en pueblos y ciudades, en beneficio de la programación regional, producida desde sus cabeceras autonómicas, el hecho es que, habiendo perdido, se mantienen fuertes frente a la competencia. Da la impresión –y esto merecería, lógicamente, un estudio y un análisis mucho más pormenorizado que este apunte- de que en las grandes cadenas no existe, incluida la SER, una auténtica apuesta por lo local, o regional, y vuelcan todos sus esfuerzos en la programación en cadena nacional.

La radio local, que siempre defenderé como abanderado, es el auténtico origen de la radio. La proximidad geográfica del oyente resulta determinante para optimizar la eficacia del mensaje, siempre y cuando, claro está, la factura sea la correcta. Pero, a cualquiera de nosotros, lo que nos interesa, cuando nos levantamos por la mañana, es enterarnos de qué tiempo va a hacer en nuestro pueblo o ciudad, qué temperatura hace y cómo está el tráfico por las vías que vamos a transitar.

La rueda de corresponsales por España, que mantiene alguna emisora, RNE por ejemplo, no tiene mucho sentido en 2015. Que a un oyente de Albacete le hagan perder su tiempo para hablarle del tiempo (nunca mejor dicho) de Bilbao, es una pérdida de ¡tiempo! salvo que ese oyente vaya a viajar a la capital vizcaína ese día. Pero casos de éstos hay uno de cada cincuenta. Y existen medios hoy día, poderosos y eficaces (los smartphones disponen de las Apps. correspondientes) para enterarse de la situación meteorológica no sólo de nuestras ciudades y pueblos, sino también de las del resto del mundo.

Sin embargo, que a un oyente le hablen desde su misma ciudad de residencia, y le cuenten –con calidad- qué es lo que ocurre a su alrededor, de tú a tú, ¡y cerca! es algo de enorme valor, aunque –también es cierto- estos contenidos se agotan enseguida, porque la actualidad que generan estos focos es inferior a la que puede generar un ámbito geográfico superior. Así, la actualidad nacional es casi inagotable, mucho más la internacional, pero la local/regional tiene un tope y, por lo general, circula en torno a los mismos temas, y hasta protagonistas. Pero es labor de un buen profesional aderezarla con inteligencia, creando y generando interés en los oyentes.


El tramo local, de los mal matratados

Especialmente preocupante, me parece, la pérdida de oyentes del tramo local, de 12:00 a 14:00 horas, lo que viene a ser el prime time de la radio local /provincial /regional, según cada cadena de emisoras. Los tiempos de recortes y los ERE’s han acabado por arrojar de las pequeñas emisoras los programas de mayor proximidad (¡y a sus profesionales) para ofrecer en su lugar contenidos supralocales (provinciales y regionales). Los tramos locales han perdido a nivel nacional muchos oyentes. De 12:00 a 13:00 han perdido -133.000 oyentes y de 13:00 a 14:00 h. -73.000 oyentes. Los cambios introducidos en la programación local han sido en algunos casos para peor, aunque las cuentas de resultados generen menor gasto, por el ahorro en personal ocupado. A la larga, me temo que es una mala apuesta. Pero en muchos casos, como reconoció, por ejemplo, el director general de la SER es una “situación reversible”. Si el mercado publicitario se recupera sería una pérdida de oportunidades renunciar a beneficiarse de esta nueva circunstancia.


Onda Cero y su programación local/regional pierde puntos con respecto a la competencia, sobre todo a la SER, porque las dos gráficas se acercan mucho, pero la de Onda Cero, en el tramo de 12:00 a 14:00 h. entra casi en caída libre. Deberían reforzar su programación local/regional para intentar sumar oyentes en este tramo, además de sumar en índice de notoriedad en sus respectivas ciudades. Prácticamente, todas las grandes cadenas disponen de emisoras, y equipos humanos, en todas las capitales de provincia, pero sin embargo su resultado de audiencia es muy desigual. La SER dispone de una ventaja, y es que sus emisoras, de larga tradición histórica en general (con la excepción de las más jóvenes), llevan el nombre de la ciudad, lo que suma puntos en notoriedad y posicionamiento. Pero yo, que enarbolo con orgullo mi pedigrí local, de Radio San Sebastián –la emisora decana de la capital guipuzcoana, perteneciente a la SER- siempre defenderé que la radio de una ciudad debe involucrarse en la vida social de la ciudad a la que sirve, a todos los niveles, y formar parte de ella. Y esto sólo se logra con una auténtica vocación por lo local y hasta, si se me apura, por una vinculación sentimental del gestor o gestores con la ciudad en la que ejercen su labor.

El equipo de Paco González en Cope, por sí solo, no
 puede lograr el liderazgo, pero está ayudando mucho
El EGM, está claro, sigue midiendo el impacto entre las 12:00 y las 14:00 horas, período en el que casi todas las emisoras privadas coinciden en su tramo local/regional. Por aquí se puede mejorar. Y se desaprovecha mucho…

Onda Cero por las tardes se acerca más a la SER que por las mañanas. Julia Otero está en mejor disposición de hacerle sombra a la SER que su compañero de micrófono Carlos Herrera. Igual que la curva de “La Linterna” (Cope) sobre la de “La Brújula” (Onda Cero) es mucho más que evidente, y tiene razón de su origen en el deporte de Cope, y en Manolo Lama, tal es su fuerza!


Las radios autonómicas, muchos números rojos

Me gusta fijarme en el trabajo desarrollado por las emisoras públicas autonómicas y comprobar si realmente las inversiones que las sustentan se rentabilizan, al menos en número de oyentes.

Veamos, primero los números rojos: Canal Sur Radio (342.000 oyentes, -25.000), Euskadi Irratia (72.000 oyentes, -31.000), Radio Vitoria (24.000, -10.000), Radio Castilla-La Mancha (35.000 oyentes, -21.000), Aragón Radio (27.000 oyente, -21.000), Canarias Radio (27.000 oyentes, -15.000), Radio Principado de Asturias (13.000, -13.000).

Por contra, las radios públicas que obtienen números negros son las siguientes: Catalunya Radio (658.000, +59.000), Radio Euskadi (197.000, +42.000), Radio Galega (187.000, + 59.000), IB3 (8.000, + 3.000) y Onda Madrid (12.000, +8.000).

Onda Madrid aparece, por fin, en números negros, recuperando presencia, aunque, por tratarse de Madrid, su universo de audiencia siga siendo casi anecdótico. Es cierto que Madrid es una plaza muy difícil de cubrir y que la competencia es dura, y está muy consolidada.


Mientras que la SER es líder en todos los tramos, Onda Cero no logra ser la segunda opción de manera tan contundente, y empata con RNE en algunos momentos del día (15:00 h. por ejemplo) y con la Cope y sólo es superada por la cadena de los obispos de 11:00 a 2:00 PM. Por los deportes, nuevamente.

La subida de la SER en su “Hoy por Hoy” ha resultado espectacular. Ha crecido en 238.000 oyentes. En este caso, la alegría es compartida por sus dos presentadoras: Pepa Bueno y Gemma Nierga, porque sus cifras son todas positivas. Pepa Bueno ha subido en todos sus tramos, especialmente en el de 8:00 a 9:00 h. donde ha crecido 68.000 oyentes y Gemma Nierga ha pegado un espectacular tirón a las 10:00, sumando 119.000 oyentes. Cuando las cifras les responden a las dos, “Hoy por Hoy” se hace mucho más fuerte. La ventaja con respecto a “Herrera en la Onda” supera el millón de oyentes, que se dice pronto. Quien más tiene, más gana…o pierde…

Gemma y Pepa, las grandes triunfadoras
de esta oleada del EGM
A lo largo del tiempo que llevan complementándose Pepa y Gemma no siempre los resultados positivos les han acompañado a las dos. De hecho, cuando una perdía oyentes, otra los ganaba, y viceversa. En ocasiones se producía una extraña falta de correspondencia entre una y otra, hasta cierto punto difícil de procesar, por cuanto el EGM suele confirmar que las reglas de juego parten de unas premisas que hacen depender a los programas de sus predecesores. Cuando un programa hereda una buena audiencia, su punto de partida es mucho mejor que el caso contrario. Así, no tenía mucho sentido que Pepa los ganara y Gemma los perdiera (y mucho menos al revés). Aparte de las lógicas razones que empujan a esta reducción global de la audiencia (comienzo de los trabajos, retirada de los oyentes y desaparición progresiva del prime time) tal vez habría que estudiar una emigración de los oyentes hacia otras opciones de magacine, más “ligeras” que las planteadas por la cadena de Prisa Radio e incluso razones relacionadas con el rechazo que pudiera provocar una y otra comunicadora.

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lunes, 26 de enero de 2015

El EGM sin prisas: tercera ola 2014 (I)

La radio española analógica ha alcanzado su techo

Desde siempre, cuando me acercaba a una nueva oleada del Estudio General de Medios me invadía un cosquilleo en el cuerpo que precedía siempre a la apertura del correspondiente archivo en el ordenador. Era no sólo mi curiosidad innata y permanente a aprender de los deseos de la audiencia –erigida en juez trimestral e inapelable- sino también mi nerviosismo por desentrañar las claves que han pasado desapercibidas para los que analizan el EGM desde sus grandes y llamativas cifras.

En esta ola no he sentido ese cosquilleo. Y me preocupa. Desconozco las razones últimas que han conducido a esa ausencia, pero puedo intuirlas. Algunas de las claves están contenidas en el propio estudio. Pero la más sobresaliente es, tal vez, el desinterés que provoca una encuesta que se repite, en sus grandes líneas, incesantemente. Estoy convencido de que para la SER será un EGM más (éste con bastantes más oyentes, pero al fin y al cabo, se confirma, se reafirma, y se consolida permanentemente su liderazgo). Pero el statu quo no cambia. El escenario sigue siendo el mismo: SER, Onda Cero, Cope y RNE. La gráfica de la cadena de Prisa Radio sigue moviéndose a gran distancia de la competencia. Onda Cero mantiene sus posiciones, aferrada al segundo puesto de la liga, Cope no capitaliza ni rentabiliza sus fuertes inversiones en el alquiler de las emisoras de Vocento y en la contratación del equipo de deportes y RNE empieza a recuperar fuerza con nuevas, y en algunos casos, valientes y originales propuestas, como la vespertina de José Antonio García (el programa que más ha crecido de las tardes de lunes a viernes).

Creo que la radio española analógica ha alcanzado su techo. Estamos ante un nicho maduro: el escenario analógico. Una población estabilizada en 39.681.000 desde hace tres oleadas, que no experimenta ningún crecimiento, y que permanece estancada. La radio sigue, y se sabe, fuerte: su penetración en España se sitúa en el 63,6 por ciento, dos puntos por debajo del máximo histórico del lustro alcanzado en 2012 (2ª oleada). Pero el margen de crecimiento ya es mínimo, no voy a decir anecdótico, por respeto a la audiencia, pero sí relativo.

'Ciudadano García' representa un cambio de modelo
para sus tardes, a medio camino entre la tradición
 y la modernidad de la radio pública
En esta oleada, la audiencia de radio en España, según el EGM, se sitúa en 25.231.000, 129.000 oyentes menos a repartir. La cifra que no dejará nunca de preocuparme: siguen existiendo 14.450.000 españoles que no escuchan la radio, que no se acercan a ella más que muy esporádicamente. Millones de personas que sí consumen otros medios (fundamentalmente la televisión) y que no reciben ninguna campaña de promoción de la radio, genérica y solidaria, por parte de todos los radiodifusores, que nunca han querido unirse para este loable fin… ¡Lástima!

Hay 2.242.000 oyentes más de radio temática que de radio generalista. Hace dos años que la radio generalista no supera los 12.500.000 de oyentes. Hace dos años que la radio española sufre vaivenes dos escalones por debajo de cifras históricas como los 12.941.000 de 2012 (1ª ola). Estos datos parecen confirmar que la radio generalista se ha estancado en torno a los 12.000.000 oyentes.

No ha sido éste desde luego el EGM de la Cope...
Pero hay más, y más grave: la radio temática (fundamentalmente musical) ha roto su tendencia alcista de las últimas  cinco oleadas. Con respecto a la segunda ola de 2014, la radio temática musical ha perdido 247.000 oyentes. Sin embargo, da la impresión, por la curva de audiencia, que el techo de la radio temática española está en torno a los 14.450.000 oyentes. Mientras que la radio temática musical ha experimentado un crecimiento evidente desde 2010, en que ha crecido en 1.638.000 oyentes netos; la radio generalista está experimentado un descenso también evidente, con algunos picos, como el de la primera ola de 2014 (12.159.000), 782.000 oyentes menos que en su mejor marca de estos cuatro últimos años: (12.941.000).

No me cansaré de repetir que el EGM siempre encierra paradojas, según se comparen las oleadas. De hecho, si comparamos esta  tercera ola de 2014 con la tercera ola de 2013, la radio española ha ganado oyentes: 383.000 oyentes nuevos, una cifra que no puede dejar indiferente a nadie. Pero la mayoría son de temática, y de temática musical. Porque ésta le saca a la generalista casi 10 puntos de diferencia: 9,7.


Los ‘oyentes fantasmas’

Cada EGM, salgan beneficiados –como en esta ola- o no, los chicos del programa “Esto me suena”, de RNE, con el Ciudadano García a la cabeza, ponen en marcha el mismo ejercicio demoledor de la encuesta elaborada por la AIMC: abren los teléfonos a sus “oyentes fantasmas”: sus seguidores llaman de ciudades, o provincias, donde el EGM les da cero oyentes, rebatiendo, de manera tan palmaria como vergonzante, la fiabilidad de este estudio: el único que es aceptado, dicho sea de paso, por todos los actores de la radio española. A partir de aquí, los expertos hablarían de “márgenes de error”. Pero en realidad no dejan de ser “agujeros negros” del EGM.


En los primeros análisis del EGM, a vuela pluma, comenté en Twitter que esta tercera oleada de la encuesta de 2014 nos había regalado “dos segundos grupos de radio en España”, porque en su publicidad, tanto el Grupo Atresmedia Radio, como el Grupo Cope reivindicaban esta condición para sí mismos. Los dirigentes de la cadena de los obispos, ya que no podían ganar con Cope a Onda Cero, le dieron vueltas a los números y trataron de superarles como grupo de radio. Pero tampoco.

Por grandes grupos radiofónicos, solo han crecido en oyentes netos el grupo Prisa Radio y RNE, mientras que Onda Cero y Cope han perdido cota de audiencia. A pesar de que se han dejado oyentes por el camino, la cadena perteneciente a Atresmedia Radio sigue superando en oyentes al Grupo Cope, por más que éste, en su publicidad, mantenga que él ocupa este segundo puesto. Ahí están las cifras: Prisa Radio ha pasado de 47,6% (2ª ola 2014) a 48,6% (3ª ola 2014), Onda Cero ha pasado de 20,1 a 19,8; Cope de 19,9 a 19,3 y RNE de 8,3 a 9%.

El equipo de Onda Cero, con su presidente
ejecutivo al frente, Javier González Ferrari
Como grupos radiodifusores, Atresmedia Radio está ya amenazado por el Grupo Cope, que sin embargo no logra despegar en radio generalista, donde Onda Cero sigue sacando suficiente margen como para avanzar con cierta tranquilidad. Sin embargo, y aunque el grupo Atresmedia Radio supera a Cope en generalista, en musicales es la Cope la que supera a Atresmedia Radio.


La SER sigue siendo más líder. Ha crecido. Es indudable que situarse en la oposición al poder (aunque la inspiración y crítica actual se haya descafeinado) rentabiliza mejor el aumento de las audiencias, principalmente entre los descontentos, que abundan (“Podemos”, la nueva fuerza política, se abastece de éstos), aparte, si seguimos buscando las claves, de la tradicional implantación de la SER, y su fuerza proverbial.

La diferencia entre la primera (SER) y la segunda (Onda Cero) es de 1.480.000 oyentes. En 2011 esta diferencia era de 1.822.000 oyentes. La diferencia se recorta. Pero es obvio que es una cifra más que respetable, que diferencia, y separa con claridad meridiana.

Federico Jiménez Losantos
Vamos con otra clave curiosa, si atendemos a la diferenciación ideológica: las emisoras de centro-izquierda (SER) suman 4.725.000 oyentes, mientras que las de centro-derecha (OC+COPE+ RNE) suman 5.645.000 oyentes, es decir 920.000 oyentes más que la tendencia ideológica de centro-izquierda. Si se fusionaran Onda Cero y Cope, sumarían fuerzas: 4.378,000. Seguirían estando por debajo de la SER. RNE no contaría en este juego ideológico, porque su orientación depende, desgraciadamente, del gobierno de turno. Pero sí la cadena creada por Federico Jiménez Losantos, EsRadio, que también ha experimentado un crecimiento en esta oleada.

Si tomamos la referencia de la segunda y tercera ola de 2014, y en oyentes netos, la SER ha ganado 159.000 oyentes, RNE ha sumado 54.000 oyentes más, mientras que OC ha perdido 82.000 y la Cope 205.000 oyentes. En el caso de ES Radio, de Jiménez Losantos, el crecimiento ha sido del 21 por ciento. Ha pasado de 328.000 a 398.000 oyentes.

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viernes, 23 de enero de 2015

Entrevista a Piluca Íñigo (y II)

“Si los jóvenes tienen que emplear un año de su vida en decidir su futuro, que lo hagan”

De sus tiempos en Punto Radio, la cadena
de Vocento, que finalmente se alquiló a la Cope
Continúa...

-¿Cómo recuerdas ese año y los diez meses que pasaste haciendo radio en la cadena de Vocento?

-Solamente de pensarlo se me dibuja una sonrisa en la cara. Lo recuerdo, más bien, lo anhelo. No sentía que iba a trabajar, para mí era ir a la radio. Ir a ese sitio mágico, rodeada de buenos amigos (y más que amigos también) y de excelentes profesionales. Un sitio donde me encontraba a gusto, donde me reí y aprendí muchísimo y, sobre todo, donde espabilé. 

-Si te pido, cuatro adjetivos para resumir tu experiencia en la radio, cuáles escogerías?

-Challenging (ya te digo que el estudiar la carrera en inglés tiene algún punto negativo, je je), especial, estimulante, buena, muy buena.

-La aventura de la radio terminó, cerrasteis Punto Radio… ¿qué recuerdas del último día?

-Uff… se me empañan los ojos. Recuerdo tristeza, resignación, desconcierto, rabia. Ninguno nos creíamos que fuera el último día. Recuerdo un fin de programa por todo lo alto, con música, con el buen humor de Goyo y la sonrisa empañada de mi Anita, con pétalos de flores y el calor de los compañeros y amigos que se acercaron a despedirnos entre lágrimas. Pero recuerdo aún con más pena el día que nos comunicaron el fin. Esa noticia la recibimos muchos como un jarro de agua fría. Cada uno por sus motivos y el mío era que ya que había llegado a estar dentro del medio que quería estar, a sentirme parte de un programa y empezar a tener un poquito de visibilidad, no quería que eso finalizase de ninguna manera. Porque, como tú sabes Gorka, en este mundo hoy estás aquí y mañana no se acuerda de ti nadie.

Con su padre, José María Íñigo, uno de
los grandes referentes de la profesión
-¡Tienes toda la razón, Piluca! Nuestro paisaje profesional es totalmente cambiante. Pero míralo en sentido positivo: esquivamos la rutina, y nos enfrentamos a un día diferente cada jornada de trabajo. ¿Cuáles son tus referencias en el mundo del periodismo, con nombres y apellidos?

-En el periodismo escrito soy muy fan de Manuel Jabois y de David Gistau. Me encantan sus crónicas y su estilo y su forma de contar historias. En la radio, escucho todos los fines de semana José María Íñigo, no sé si te suena...

-…jaja! ¡Qué suerte tener a un maestro en casa!

-Fuera de bromas, escucho a “Herrera en la Onda” y a Fernando Ónega a las 8,15 y 8,30h. Por las tardes escucho poco la radio.

-¿Y de radiofórmula, escuchas algo?

-Me gustan mucho M80 y Radio 3 –muy diferentes, sí- pero no tengo una fiel, quizás porque ninguna cale tanto en mí como para quedarme.

-¿Cómo ves la radio que se hace hoy en día?

-Creo que ahora mismo, sin ánimo de ofender a nadie, no hay mucho profesional detrás de los micros.

-¿Y en televisión?

Piluca con David Bustamante
-Me gusta el descaro de Ana Pastor.

-Y ahora estás en Oracle, en su departamento de comunicación. Un enorme cambio. ¿Cómo valoras, a estas alturas de tu recorrido profesional, este nuevo paso?

-¡Y tan enorme! Todos los que salimos de la radio (en general) me dicen que estoy en muy buen lugar, opinión que comparto. Es una gran empresa, fíjate, es una multinacional, americana, y cerca de un 90% de las empresas globales consumen los productos que vendemos. Aquí puedo disfrutar de librar los días festivos, de ir al médico cuando necesito o de quedarme trabajando desde casa. Estoy aprendiendo desde el otro lado de esta profesión, que es el mundo de la empresa, desde un departamento de comunicación.

-¿Tienes la misma sensación que cuando ibas a la radio?

-No, aquí no digo aquello de “hoy voy a la radio”.

-¿En el fondo lo que te gustaría es dedicarte al periodismo de viajes y ‘añorar’ tu casa después de estar todo el día viajando/trabajando…?

-Sí, un rotundo y contundente sí. Quizás es porque desde pequeños, en casa nos han llevado a todos lados y hemos tenido, tanto mi hermano como yo, la suerte de ir a hoteles de lujo y probar restaurantes recién inaugurados y algo de esto se pega. Me encanta escribir sobre destinos nuevos y viejos, mis vivencias y recomendaciones, compartir la cultura de aquí y de allá. Me pierdo en los paraísos lejanos y en los rincones cercanos.

-Si tuvieras una charla con estudiantes de bachillerato que dudan en cursar estudios de periodismo, tú que tienes muy fresco el recuerdo de tus comienzos, ¿qué les recomendarías?

-Que estudiaran aquello que les guste y apetezca. Y si tienen que emplear un año de su vida en decidirlo, que lo hagan. Además, creo que ahora ha cambiado bastante la enseñanza de esta carrera. Las asignaturas ya no son anuales y hay mucha más práctica. Y sobre todo, recomiendo que desde el minuto uno empiecen con las prácticas, que trabajando es donde realmente se aprende.

Piluca ha heredado la afición de su
padre por el periodismo de viajes
-Llama la atención tu capítulo de idiomas, inglés, alemán, normal, pero ¿japonés? ¿De dónde surge tu interés por esta lengua, culturalmente tan lejana de nosotros? ¿Te gustaría trabajar allí?

-Me gusta mucho poder comunicarme en diferentes lenguas. Estudié en un colegio inglés y la carrera la hice bilingüe. Desde pequeña mi padre me inculcó la importancia de los idiomas con el objetivo de distinguirme de los demás. El japonés, según él, es como un diamante en bruto: si alguna vez ocurriese una catástrofe en el país, podría emigrar a otro y utilizarlo para trabajar. El japonés es para mí una relación de amor-odio, nunca terminas de hablarlo perfectamente y cuando llevas tiempo sin practicarlo y de pronto entablo conversación con un japonés, es de lo más gratificante. He estado tres veces allí, tres veranos estudiando, en total seis meses y volvería otros seis con los ojos cerrados. Sí me gustaría pasar una temporada allí trabajando, o incluso aquí, para una empresa japonesa o con relaciones con el país del sol naciente. Tengo a la embajada de Japón en el punto de mira de hecho, aunque no es así en su caso hacia mí. Así que si sabes de alguna… jeje!.

-Por último, Piluca, completa la frase: “La radio es para mí…”

-Un lugar que quisiera que formase parte de mi vida para siempre. 

lunes, 19 de enero de 2015

Entrevista a Piluca Íñigo (I)

“Creo que un periodista debe llegar a la carrera con la lección de economía, de historia y de filosofía aprendidas”

En este blog he entrevistado a amigos, compañeros, la mayor parte de las veces, consagrados, con mayor, o menor recorrido profesional. Hemos hablado de maneras de enfocar esa experiencia, ese trayecto, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de charlar con una periodista junior, que tiene muy recientes sus comienzos, sus ilusiones y el contraste del oficio que anhelaba y el que se ha encontrado. Me apetecía incluir este enfoque, porque soy consciente de que muchos estudiantes de periodismo, especialmente atraídos por la radio, siguen mis ocurrencias (actitud que agradezco sobremanera) y la aportación de Piluca Íñigo la considero, en este sentido, de primera línea. A Piluca la conocí en Punto Radio, en el verano de 2011. La primera impresión resultó cautivadora. Se trata de una joven periodista que desborda pasión por los cuatro costados, inquieta, curiosa –como ella misma se reconoce- espabilada, simpática, y con unas facultades para ejercer esta profesión –entre ellas el olfato- que añoro, tal vez porque los años te conducen hacia derroteros menos inconformistas y más serenos. Estoy convencido de que la experiencia de Piluca servirá para orientar a los más desorientados y para situar a quienes sienten atracción por esta profesión, pero conviven todavía con las inevitables dudas que provoca la falta de información y desde luego de experiencia. 

Piluca Iñigo, una joven profesional del periodismo
-¿Por qué te decidiste por el periodismo? ¿Porque lo habías tenido y vivido en casa?

-Realmente yo quería ser bailarina, pero mis padres me dijeron que tenía que estudiar una carrera. Mi hermano también estudió periodismo en la misma universidad y yo fui detrás. A día de hoy me hubiera gustado tener un año más para pensarlo.

-¿Hubieras cambiado?

-No, seguro que hubiera hecho lo mismo. En mi opinión es vocacional. El periodista lo es siempre, esté de vacaciones o no. Siempre está interesado en historias y por eso decidí que quería estudiar esta carrera.

-¿Qué condiciones de un periodista crees que reúnes? ¿Y cuáles son imprescindibles para ejercer el oficio, en tu opinión.

-La principal: curiosa. Soy muy curiosa. Con esto me refiero a que si veo en la calle una señora tendida en el suelo, me acerco a preguntar y a ayudar, claro. Si leyendo el periódico descubro una palabra cuyo significado desconozco, lo busco en seguida. Si alguien viene a contarme algo, me intereso y  hago preguntas. Porque, al fin y al cabo, los periodistas queremos saberlo todo, conocer la verdad, somos contadores de historias. Y leo mucho, me gusta estar al tanto de lo que ocurre y tener argumentos para defender mi punto de vista. Con esto reúno otras dos, ojo crítico y contraste de fuentes.

Ha trabajado con profesionales con Emma García,
Goyo González y Rosa García Caro
-Cuando estudiabas para ser periodista en el CEU ¿qué sensaciones tenías en torno a los contenidos de la carrera? ¿Te satisfacían?

-No del todo. Creo que un periodista debe llegar a la carrera con la lección de economía, de historia y de filosofía aprendidas. Y lo que no se sepa, se busca fuera, en las horas de estudio personales.

-Pero, entonces…

-Las que me satisfacían plenamente eran las de carácter práctico como lengua, redacción periodística, historia del periodismo, prácticas en radio, fotografía, entre otras.

-¡Las que forman parte del oficio, precisamente!

-Es curioso, Gorka, porque además yo fui alumna de la primera promoción de periodismo bilingüe -en inglés- y, a veces, me encontraba escribiendo un press release en inglés perfecto y encontraba dificultad al hacerlo en castellano.

-Tu primera experiencia laboral fue en TV, en Boomerang TV, en el programa “La noche de los Sueños”, con Emma García. ¿Cómo recuerdas ese salto de la Facultad al mundo laboral? ¿Te sentías arropada por lo que habías estudiado?

-Fue en cuarto de carrera, mientras estudiaba aún. Lo recuerdo como algo que no se correspondía con lo que yo quería.

La camiseta que lleva Piluca Íñigo
habla de sus querencias y maestros
-No te gustaba aquello…

-No mucho, pero entiendo que para estar arriba hay que empezar desde abajo, es decir, que no se puede empezar presentando un late night si antes no se conoce la labor de producción y todo el trabajo previo de meses que hay detrás de un programa. En Boomerang hice eso, producción, llamadas, buscar historias, filtrar tablas de Excel, localizar a los protagonistas… Incluso me tocó ser la assistant durante una de las galas de Belén Esteban, algo que no hubiera imaginado jamás. Eso sí, con mi objetivo siempre en mente de ser yo quien contara la historia.

-Pero donde creo que fuiste más tú, es, donde yo te conocí, en Punto Radio.

-Sin duda. Empecé con Rosa García Caro, en un programa nocturno, “Cinco Lunas”…

-…mi paisana Rosa, un programa delicioso, la verdad, y muy creativo. Eráis un buen equipo…

-Ese sí que fue un choque radical entre el mundo laboral y el formativo, que acababa de abandonar. El programa era de madrugada, tuve que cambiar mi horario completamente y desde el primer momento estuve en antena. No me gustaba, ni me gusta cometer errores así que trataba de utilizar el vocabulario adecuado y sobre todo pronunciar correctamente todo. De hecho, a día de hoy mis amigas me dicen que cuando cuento algo me cambia incluso el tono de voz como si estuviera delante de un micro.

-Después de tres meses trabajando “en la luna de Punto Radio”, volviste a la vida habitual… a las mañanas…

La TV es otra cosa
-Sí, a un programa fresco, cercano, con mucha música, cultura, gastronomía, actualidad...

-Con mi compadre de radio Goyo González y la eficaz Ana de Toro, en “Protagonistas Madrid”. ¿Cómo veías la radio que hiciste? ¿Alejada de tu forma de ver la vida, alejada incluso de tu vocabulario o bien actualizada: ¿atractiva para las nuevas generaciones?

-Atractiva para todo el mundo. Lo que ocurre es que las nuevas generaciones no escuchan la radio a las doce de la mañana porque están en clase. Pero volvería a hacerlo una y mil veces más.

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jueves, 15 de enero de 2015

La fotogenia influye en la radio

El presentador bilbaíno, Ramón García –conocido por todo como “Ramontxu”- ha regresado estas Navidades a TVE para darnos las uvas, y pronto repetirá al frente de la presentación de un concurso vespertino en La 1 de la misma cadena, “El Legado”. A raíz de este regreso PR Noticias se preguntaba en una de sus informaciones si ¿beneficia a la Cadena COPE y a ‘La tarde’ la vuelta a primera línea televisiva de Ramón García? Y me permito responder, con rotundidad, que sí, sin ninguna duda. Pero hay matices...

Ramón García y Anne Igartiburu forman parte
 de la tradición navideña de las uvas en TVE,
pero Ramón García es mucho más que esto

Durante muchos años, la posibilidad de que los comunicadores de radio hicieran, simultáneamente, televisión, no se confirmaba por casualidad, sino que formaba parte de una estrategia empresarial. La notoriedad, y el posicionamiento, que alcanza un comunicador en televisión es mayúsculo, si lo comparamos con la radio. El impacto es muy superior al conseguido por las ondas, pero también es cierto que es tan efímero como una estrella fugaz.


La televisión, siempre lo he dicho, equivale a una “carrera de cien metros”, mientras que la radio equivale a “una maratón”. No hay duda. Si comparamos la penetración de la televisión entre los españoles, que se cifra casi en un noventa por ciento (88,6%, fuente: EGM, 3ª ola 2014) con la cifra de la radio, casi treinta puntos menos (61%, fuente: EGM 3ª ola 2014) concluiremos todos que la diferencia es abismal.

De hecho, en la radio, quienes sigan a Ramón García al frente de “La Tarde” de Cope, habitualmente, no han echado de menos al bilbaíno, que empezó, dicho sea de paso, en Los 40 Principales de Bilbao, porque le escuchan todos los días. Pero quienes desconozcan que este presentador se ocupa de las tardes en la cadena de los obispos es muy probable que se pregunten “qué fue de él”, porque quien no sale en televisión no existe. Es un pensamiento muy común, muy arraigado en el subconsciente colectivo: la tele populariza. Todavía hoy, y es frustrante para quienes han trabajado, y muy duro, por llegar a encontrar un espacio en televisión, personas anónimas, sin ningún mérito, alcanzan la popularidad más sonada simplemente por participar en un reality show, y se dedican a exprimir la gallina de los huevos de oro durante el resto de sus vidas. Denigrante.

Ramón García es mucho más él sentado
ante un micrófono que en un plató
Ramón García es un gran profesional con un registro en televisión –el entertainment- algo diferente al de su trabajo en radio, desde luego más amplio. El personal branding (marca personal) de Ramontxu creo que vive condicionado por su trabajo más notorio, el desarrollado en televisión, sin duda, que prevalece sobre el de la radio y hasta puede que le perjudique más que beneficiarle. ¿De qué modo? Si atendemos a la imagen que proyecta en sus trabajos en televisión, Ramón García parece un tipo simpático, agradable, ocurrente, el típico amigo que todos quisiéramos tener para compartir con él una velada, pero también un poco superficial, demasiado frívolo y culturalmente limitado.

Con Ramón García nos ocurre algo parecido a lo que establecía Platón en su mito de “la caverna”: crees que lo que ves es la realidad. Y la imagen del presentador bilbaíno en televisión corresponde sólo a una pequeña parte de su verdadera personalidad y perfil profesional. Estoy seguro de que quienes sólo le conocen de su trabajo en televisión se sorprenderían si le escucharan en las tardes de Cope. Redescubrirían a un buen comunicador, lleno de simpatía, es cierto, de ritmo (imprescindible en la radio) pero también de cintura y conocimientos suficientes como para conducir un magacine nacional con soltura y solidez. Ramón García es un ‘animal de televisión’ que empezó en la radio y que, con esta escuela, logró domesticar a las cámaras, que se dejan seducir por su foto/telegenia con devoción.

Ramón García en sus tiempos
en Los 40 en Bilbao
El EGM suele reflejar esta circunstancia: el hecho de que un presentador de un programa de radio salga por la tele. La popularidad que una persona logra alcanzar por salir en la pequeña pantalla llega a formar parte del pensamiento individual de los espectadores, casi de manera inconsciente. Lo asimilan y le dedican un espacio permanente en su cerebro, mientras duren las comparecencias en esa cajita de luz que forma parte del mobiliario de casi todas las familias españolas. Llegada la encuesta, el nombre de Ramón García, tendrá más fuerza, más presencia, mayor notoriedad pública, sin ninguna duda.

A Ramóntxu, por cierto, el regreso a La 1 de TVE le llega en el momento más oportuno, porque en el último EGM, precisamente (3ª ola 2014) se ha dejado en el camino 71.000 oyentes, que han decidido abandonarle, entre el segundo y el cuarto trimestre del año. Sin embargo, y por estas paradojas del EGM, en el interanual (comparada la misma época en 2013 y 2014) su crecimiento ha sido positivo (ha crecido un 13,8 por ciento, logrando 37.000 oyentes nuevos). Una de cal y otra de arena. Pero hay otro borrón en esta ola, y es que “La Tarde” de Cope ha perdido una posición en el ranking de los magacines vespertinos. Ha sido superado por el programa “Esto me Suena”, de RNE, y ha pasado al cuarto lugar en audiencia, dicho de otra forma políticamente más incorrecta: ha pasado a ser el furgón de cola de las tardes de la radio española.

La telegenia de Herrera es proverbial
Pero esta estrategia no se circunscribe a Ramón García. Han participado en ella, otros nombres, de la talla de Carlos Herrera, Iñaki Gabilondo, Gemma Nierga, Andreu Buenafuente, Xavier Sardá, Carles Francino, Macarena Berlín, y tantos otros más, que aprovecharon la televisión para mejorar sustancialmente su marca personal y posicionamiento –y en consecuencia, su caché- y, al mismo tiempo, reforzar la imagen de sus programas en radio. No es lo mismo que te imaginen, cuando te oyen, a que sepan cómo eres realmente, y te aprecien más por ello. En esta carrera televisiva de los profesionales de la radio hubo una grandísima excepción: la del maestro Luis del Olmo. El ponferradino desarrolló su carrera profesional exclusivamente en la radio, sin contaminarse por la televisión, por decisión propia. La radio le absorbía lo suficiente como para no disponer de tiempo para otras lides. Pero en el fondo, también subyacía sobre las razones una debilidad: su escasa fotogenia ante las cámaras. Sin embargo, su voz, en el micrófono, movía montañas…

Existen otros casos de profesionales a los que la televisión, su resonancia y popularidad, les ha permitido llegar –o volver- a la radio en mejor posición: por ejemplo Pepa Bueno y Àngels Barceló. Aunque ambas comenzaron en la radio (la primera en RNE y la segunda en Catalunya Radio), lo cierto es que su trayectoria profesional se ha desarrollado preferentemente en televisión. La imagen es muy poderosa, mucho más que la voz, en el primer impacto. Luego la radio te convierte en “uno más de la familia”.

¿Hubieran contratado en la SER a Pepa Bueno
de no salir en televisión?
No puede olvidarse que la radio es la que “te quiere, o no te quiere”, es la “radio margarita”, que detecta enseguida a ‘sus hijos’, les acoge y les recibe jubilosa siempre que regresan, aunque se hayan marchado a ver a la “tía catódica”. Y me acuerdo ahora de Juan Ramón Lucas, cuya trayectoria en televisión ha sido irregular en términos de audiencia, aunque casi siempre aplaudida por su papel profesional, pero nunca ganó tanto como cuando lideró las mañanas de RNE, con los socialistas en el Gobierno.

O cuando te echan de un medio, te ponen de patitas en la calle, recalas en la televisión, logras unos buenos resultados de audiencia (en la televisión las audiencias constituyen un poder dictatorial) y demuestras a quien te despidió que cometió un grave, e irreparable, error al prescindir de ti, pero ya te da igual, porque tu vida ya discurre por otros derroteros, aunque siempre eches de menos a la radio. Hablo de Jesús Cintora, despedido de la SER, y hoy en Cuatro, liderando las mañanas con Antonio García Ferreras, otro hombre de radio, en La Sexta. ¡Qué caprichosa es la vida!

Jesús Cintora encontró en la televisión
su nuevo espacio profesional, con éxito
La televisión tiene algo de meretriz, con perdón. ¿Qué supone en algunos casos participar en un programa, con el patrimonio exclusivo de tus gritos y aspavientos como único atractivo? Que cada cual establezca sus propias conclusiones… Mientras tanto, los de la radio saben que si enriquecen su imagen saliendo por televisión, a poder ser en proyectos atractivos,  de calidad y con éxito de audiencia (¿imposible?), pueden ganar en uno o tres años, lo que les costaría ganar diez en la radio. Y  termino recordando a Pablo Motos, otro hombre de radio, y de guión, que está demostrando en “El hormiguero” que la Escuela de Radio es la mejor base para garantizar una comunicación eficaz, también en televisión.