viernes, 18 de enero de 2013

13-febrero: un Día Mundial ensombrecido, pero esperanzado

Queda menos de un mes para celebrar el día más importante de la radio, a nivel mundial, después de que la Unesco, primero, a instancias de la Academia de las Artes y Ciencias Radiofónicas de España, y de su perseverante presidente, Jorge Álvarez; y la ONU, después, hayan institucionalizado este día, dedicándolo a nuestro oficio.

Jorge Álvarez, presidente de la Academia de la Radio,
junto a María Victoria Morillo, su mano derecha
Sin duda es un gran triunfo, y la radio se lo merece. ¡Qué vamos a decir todos cuantos nos hemos dedicado a ella con absoluta pasión! Me consta, además, que la Academia, pese a carecer de la fortaleza financiera que conceden unos sólidos patrocinadores, está preparando una serie de actividades, centralizadas en esa jornada, para ensalzar, y rubricar la importancia del medio. Detrás está, no sólo el mencionado Jorge Álvarez, sino también el eficaz Nicolas Moulard, de Actuonda, a quien tuve la suerte de conocer en las Jornadas Radio 2.0 del año pasado en Madrid.

Reunirse para hablar de la radio, para conmemorar un día, internacionalmente tan bien arropado ahora por la Unesco y la ONU, es siempre un buen pretexto. Pero mucho me temo que las circunstancias, hoy por hoy, en enero de 2013, no son todo lo propicias que sería de desear por todos. La radio en España atraviesa por uno de sus más delicados momentos, algunos tan insostenibles como el cierre de una cadena de radio –ABC Punto Radio (Vocento)-; los recientes despidos de Onda Madrid, por no hablar de la amenaza que pende sobre la primera cadena de radio del país, la SER, perteneciente al herido Grupo Prisa, que amenaza con reeditar el ERE que ya puso en marcha el año pasado.

La inversión publicitaria, única fuente de financiación de la radio española, seriamente perturbada por la crisis económica, está redibujando dramáticamente el paisaje de la radio española, no sólo con cierres como el citado; o los despidos, siempre traumáticos,  para redimensionar las plantillas de las principales cadenas de radio. La reestructuración está afectando a la radio local, el primer estadio de este medio, tan fundamental para consolidar cadenas poderosas en audiencia. La programación local está desapareciendo, en beneficio de la nacional, para ahorrar costes, fundamentalmente –otra vez- de personal.

Ramón García, Rafael Revert (miembro de la Academia
de la Radio), Tony Aguilar y José Luis Arriaza,
en la gala del año 2011.
La radio local es la base de la estructura radiofónica de un país. Constituye los cimientos de un medio que respira calidez por sus cuatro costados, que acerca a su oyente más próximo y fiel la actualidad de lo que ocurre en su calle, barrio y ciudad. Aquí se forjan grandes profesionales y se abren, por tanto, puertas para absorber personal que van creciendo con el tiempo. Pero no sólo absorbe periodistas, o comunicadores, también ejerce un imán para los oyentes de casa, que por supuesto siempre suman en el EGM. Este tejido local (o regional), imprescindible para poder hablar de una cadena fuerte, está sufriendo los embates de una crisis económica, que se ha cebado especialmente con los medios de comunicación.

La radio, sin embargo, y algo positivo debemos observar en su evolución, ha sufrido algo menos que el resto de medios, la recesión publicitaria. Nunca ha sido un medio que concentrara grandes inversiones, como la televisión o la prensa, de modo que los reajustes la han respetado un poco más que al resto. Es cierto que el mercado publicitario se ha retraído, e incluso podría afirmarse que el mercado publicitario local no sólo está retraído, sino también dramáticamente amedrentado. Pero a pesar de todo, su valor, su eficacia, sus características y naturaleza, su repercusión, su base de audiencia consolidada históricamente, todo ha contribuido a lograr que la radio partiera de una mejor situación financiera que sus hermanos, como la televisión o la prensa. Mucho más dramática es la situación actual de los periódicos y mucho peor su futuro, en el que no entra de ninguna manera el papel. Como hemos leído en este blog, “la radio cuenta con una mala salud de hierro”.

Así las cosas, el paisaje al que se está enfrentando la radio española en la actualidad, próxima a celebrarse su Día Mundial –un extraordinario momento para hacer una reflexión en torno a ella- es especialmente complejo, y difícil, y no hay que ocultarlo. No debe hacerlo, creo, la Academia, aunque no es, tampoco le corresponde este rol, una institución que deba elevar su tono de enfrentamiento, buscando culpables, porque la Academia es de todos: de directivos, de técnicos, de periodistas, de locutores, de comerciales, incluso del personal de servicios generales que, me consta, sienten en sus poros su orgullo de pertenencia al medio. Todo el que sienta sinceramente el cosquilleo cómplice con este medio maravilloso debería encontrar en la Academia un lugar de refugio.

Este año este premio ha recaído en Concha García Campoy
Sin embargo, sí le corresponde a la Academia abrir un espacio de debate y de reflexión en torno a la situación que atraviesa la radio, convocando a todos los actores que participan en su día a día, para preguntarles cómo estamos y, sobre todo, ¿hacia dónde vamos? Si hay alguien que debe conocer las respuestas, porque es su obligación, son quienes ostentan las mayores responsabilidades en las cuentas de resultados de las grandes y pequeñas cadenas de radio. Y al mismo tiempo, sería muy productivo escuchar a los emprendedores que, lejos de amilanarse ante las adversidades, numerosas y desde luego persistentes, han dado un paso al frente para demostrar, y demostrarse, que en el camino de la radio hay esperanza y (a juzgar por lo que ya funciona en el nuevo espectro radiofónico online) mucha.

La radio ha demostrado, a lo largo de sus casi cien años de vida en España, que ha sabido reinventarse ante las hostilidades que se le iban presentando. Tras la llegada de la televisión, muchas fueron las voces agoreras que escribieron la esquela de la radio antes de certificar su defunción. Pero la radio no sólo sobrevivió, sino que se reforzó. La recién llegada, desorientada en la formulación de sus contenidos, vio en la radio el zurrón del que extraer sus ideas. Y se las robó. La despojó del espectáculo y, a pesar de su orfandad, la radio, crecida, supo reorientarse hacia la inmediatez informativa. Con la transición política, el medio alcanzó cotas de credibilidad inusuales, hasta entonces patrimonializadas por la prensa. La radio ha desarrollado un recorrido de más de tres décadas en las que sigue conservando, y enriqueciendo, ese gran valor que la distingue: la credibilidad, a la que suma termómetros de confianza.

Iñaki Gabilondo recoge el primer Premio
Joaquín Soler Serrano, de radio y TV (2011)
No es, en suma, el mejor momento de la radio española. Pero tampoco es tan decididamente malo que impida albergar alternativas esperanzadoras que nos hagan pensar que este oficio nuestro no es capaz de seguir adelante, contagiando a casi 26 millones de oyentes (25.613.000 oyentes, según el último EGM, 3ª ola, 2012) con su magia, entreteniéndoles, educándoles, divirtiéndoles, informándoles (aunque la inmediatez se la está robando ahora internet) y emocionándoles. La obligación de quienes creemos en la radio es seguir empujando para que el medio salga robustecido de esta crisis. Bienvenido sea el 13 de febrero, 'Día Mundial de la Radio', una fiesta de todos, de quienes la hacen, y de quienes la escuchan.


LA FIESTA DE LA RADIO

Foto de familia 
de los premiados en 2012
La Academia tiene previsto entregar sus Premios Nacionales en el transcurso de una gala que tendrá lugar en el Teatro Mira de Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde también se ubica su sede, que incluye un moderno estudio de radio bautizado (e inaugurado) como ”Estudio Luis del Olmo”, Presidente de Honor, que recibirá el Premio Especial de la Academia en el transcurso de la gala (13 febrero, 19:00 horas) por  los 40 años de su programa “Protagonistas”, la marca más consolidada de la radio española. Al leonés le acompañarán en el palmarés, entre otros, Concha García Campoy, que recogerá su Premio Joaquín Soler Serrano (concedido conjuntamente por las Academias de Radio y Televisión) y Paco González, Pepe Domingo Castaño y Manolo Lama, por “Tiempo de Juego” (Cope) que recogerán el Premio Juan Manuel Gozalo de Radio Deportiva. En los próximos días se desvelarán los nombres de otros profesionales premiados por la Academia.

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